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Tratado sobre la prepotencia humana

En estos últimos días he realizado una profundísima reflexión acerca de la innata estupidez del ser humano. Resulta que todos nosotros (al menos la inmensa mayoría) creemos estar siempre en posesión de la verdad. Desde un punto de vista racional, es absolutamente lógico: si defiendes algo es porque estás absolutamente convencido de que es cierto (a no ser que seas un político, claro). Esto se ve ampliado porque el fragor y la velocidad de la batalla (dialéctica…o eso espero) nos impide pensar y argumentar con claridad (especialmente cuando no hemos reflexionado profundamente con anterioridad sobre el tema debatido). Hasta ahí todo normal.

En mi opinión el problema viene cuando, ya en frío (o bajo las cálidas mantas de nuestra cama), nos paramos a reflexionar y llegamos (casi siempre) invariablemente a la conclusión de que, efectivamente, ¡nosotros teníamos razón!

Desconozco cuáles son los mecanismos cerebrales que nos empujan en esta dirección. Creo que, en cierta parte, viene provocado por un sentimiento de derrota cuando creemos o percibimos que alguien se ha impuesto (o, sencillamente, ha tratado de hacerlo) sobre nosotros. Nos sentimos en cierta parte humillados cuando, en mi opinión, no debería ser así en absoluto. A fin de cuentas, lo más lógico (yo diría que lo seguro) en una discusión, es que las dos personas estén (al menos parcialmente) equivocadas. ¿Es la culpa de una sociedad que parece sólo valorar al ganador (o al guapo, o al triunfador) o algo innato al ser humano? Lo desconozco.

Lo que sí creo es que está profundamente influenciado por la falta de empatía de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Pensamos y sentimos exclusivamente desde nuestro punto de vista, sin ser capaces de ver o comprender las razones que el otro pueda tener.

Voy a poner un ejemplo un tanto, digamos, grueso. ¿Es una persona que se inmola en una calle de Tel Aviv un terrorista? Desde el punto de vista occidental: sí, sin ninguna duda. Ahora, vamos a tratar de ponernos en la piel de un niño de pocos años de edad, que lo único que ha conocido en su vida ha sido guerra y destrucción, que no ha recibido ninguna educación y que las pocas lecciones didácticas que ha recibido en la vida versaban sobre la maldad del enemigo israelí. Por si fuera poco, unos años después varios miembros de su familia han sido asesinados por el régimen sionista (ni siquiera eso, no vamos a señalar tan claramente culpables; sino por algún elemento incontrolado del estado judío, pongamos varios soldados actuando por su cuenta). Si ese niño, probablemente con graves secuelas psicológicas y fanatizado por ciertos grupos que le rodean y que le imponen sus creencias, valores culturales y religiosos (ojo por ojo) desde que es prácticamente un bebé, decide vengarse del enemigo, ¿es simple y llanamente un terrorista? ¿O es una víctima? Para mi tiene más de lo segundo que de lo primero. ¿Comprendería esta reflexión un ciudadano medio israelí o del medio oeste estadounidense? Seguramente no. ¿Es por eso más estúpido que yo? Seguramente tampoco.
Alé, ahí dejo esa reflexión que la verdad es que ni siquiera sé si ha quedado suficientemente clara o bien explicada.

Democracia 2.0: Voto directo de las leyes por parte de los ciudadanos, la realidad.

Bien. Vamos a suponer que nuestra sociedad todavía no está preparada (ni tecnológica ni sociológicamente) para implementar lo propuesto en el anterior post.


Vamos a hacerlo mucho más sencillo entonces. Vamos a aplicar el modelo californiano, algo perfectamente viable, pues el sistema funciona en el estado norteamericano desde hace décadas. Propongo que, a partir de ahora, cada vez que vayamos a votar (tanto en municipales y autonómicas, como en europeas o legislativas), no sea simplemente a un partido sino que, de forma simultánea, se celebren referéndums legalmente vinculantes para validar o derogar determinadas leyes.

De momento, la Unión Europea ha adoptado una solución intermedia: la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE). Este instrumento permite a los ciudadanos que logren recoger un millón de firmas (el 0,2% de la población de la Unión), proponer a la Comisión Europea que presente una propuesta legislativa sobre el tema en cuestión. ¿Fallos que le veo a este sistema? Al final, serían los políticos quienes votarían la propuesta. No me vale: reunir tal cantidad de firmas supone un esfuerzo demasiado grande, como para que, al final, la decisión definitiva acabe en manos de los mismos de siempre.

Democracia 2.0: Voto directo de las leyes por parte de los ciudadanos, la utopía.

Otra idea que me gustaría aportar con el fin de mejorar (o regenerar) el sistema democrático y dar así más voz y poder a quien realmente debe tenerlo, el pueblo, tiene que ver con la convocatoria de unos referéndums un tanto especiales.
Seguramente el sistema que voy a proponer sea ligeramente utópico y, probablemente, requeriría una alta inversión económica, pero estoy seguro de que con la tecnología actual es más que viable. Me refiero a la votación directa por parte de los ciudadanos de determinadas leyes mediante sistemas electrónicos.
Sería tan fácil (a priori) como instalar máquinas de votación electrónica en diversos lugares públicos. Para evitar el fraude, sólo habría que dotarlas de un lector de huellas dactilares (máquinas muy comunes hoy en día en los aeropuertos para evitar, por ejemplo, la entrada de terroristas o narcotraficantes). Bastaría con habilitarlas determinados días para realizar las votaciones: el recuento también sería electrónico y automático, así que no requeriría de excesivos recursos humanos.
Otra opción: con el nuevo DNI electrónico ya se pueden realizar, actualmente, multitud de trámites legales y secretos (como consultar datos de Hacienda) desde el ordenador, por lo que presupongo que el método es seguro. ¿Por qué no usarlo entonces también para votar?
Está claro que elegimos a nuestros representantes para que tomen decisiones, y que tampoco se pueden votar de forma directa todas las leyes, pues probablemente sería un caos. Pero estoy seguro de que este sistema (o uno muy similar) se podría utilizar para la toma de decisiones importantes y que, con el paso del tiempo, se generalizaría su uso. Al fin y al cabo, hace un siglo también era una utopía que votaran las mujeres.

Acerca del terremoto en Haití y la ayuda humanitaria

Tras varios días de ausencia, tanto física como mental y espiritual, regreso a la (cruda) realidad con el asunto del terremoto en Haití.

En principio, lo que me pide el cuerpo es empezar a poner a parir a todas las potencias occidentales por la tardanza en la llegada de la ayuda. Eso por no hablar de la lentitud en el reparto de ésta a los desesperados haitianos.

Por otra, me pongo a imaginar la titánica tarea que debe resultar organizar un proceso de recolección y envío de víveres para varios millones de personas en apenas unas horas. Más aún de repartirla, teniendo en cuenta que te encuentras un país devastado, en el que la mayoría de sus ya de por sí frágiles infraestructuras están prácticamente destruidas.

Otra serie de reflexiones que se me vienen a la cabeza de golpe:

1) Ahora mismo el mundo está conmocionado y movilizado por Haití. La cuestión es, ¿cuánto tiempo tardaremos en olvidarnos de ellos? Porque hay que tener en cuenta que la reconstrucción del país caribeño va a requerir de años y años de ayuda.

2) ¿Es necesario que ocurra una desgracia de estas proporciones para que nos acordemos de los que, ya antes de aquel fatídico 12 de enero, lo estaban pasando fatal? Por lo visto sí.

3) Y para terminar, ¿qué pasa con el África subsahariana (sólo por poner un ejemplo)? ¿Por qué nadie lleva allí urgentemente toneladas de alimentos, agua, medicinas…?

Desafiemos a la muerte

Yo no soy capaz (aún ;) de escribir artículos tan fantásticos. Éste lo firmaba ayer el excelente periodista inglés John Carlin en 'El País'. Lo suscribo de arriba a abajo y he decidido añadirlo al blog.

"Como la gripe A, como los terremotos, como el cáncer, como los huracanes, como los constipados, el viento, el frío, la lluvia y bastantes políticos, los terroristas forman parte del variopinto pack de inclemencias naturales que nos azotan en el planeta Tierra.

Entonces, la cuestión es, ¿salimos y nos enfrentamos a lo que hay, o nos quedamos en la cama? O incluso, como decía, más dramático, Albert Camus, la gran pregunta es: ¿deberíamos suicidarnos, o no?

Lo extraño es que algunos de los que optan por salir de la cama y no suicidarse opinan que, tras el atentado terrorista en el norte de Angola contra la selección de Togo la semana pasada, la Copa de África de Naciones (celebrada en territorio angoleño) se debería suspender; e incluso que se debería plantear la idea de cancelar la próxima Copa del Mundo, o si no cambiar la sede del torneo de Suráfrica a otro país. Un veterano periodista deportivo inglés, muy activo y sin señales hasta la fecha de querer acabar consigo mismo, propuso que, como consecuencia del atentando en Angola, todos los jugadores seleccionados para el Mundial deberían tener la opción de quedarse en casa.

Es como decir que, tras el frustrado ataque terrorista del nigeriano con dinamita en los calzoncillos, nadie debería volar nunca más a Detroit; o que, tras las bombas de ETA en la isla de Mallorca el verano pasado, el resto del mundo debería boicotear el turismo en España; o, porque sigue habiendo mucha violencia en Chechenia, se deberían cancelar los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.
La distancia entre Londres y Grozny, la capital de Chechenia, es más o menos la misma que separa Cabinda, donde ocurrió el ataque al autobús en el que viajaba la selección de Togo, de Johanesburgo, la ciudad más importante de Suráfrica.

Angola es un país caótico y tremendamente pobre (pese a poseer una gran riqueza natural) en el que se libró una guerra civil durante 27 años que acabó en 2002, con un saldo de medio millón de muertos. Y en el que todavía existe un grupo armado independentista con el que, curiosamente, ETA, hasta la fecha, no parece haberse solidarizado.

Suráfrica es el país con la democracia más estable y sofisticada de África, y la mejor infraestructura. No ha tenido una guerra en su propio suelo en más de cien años y hoy no existe ni el más mínimo indicio de que, a diferencia de Angola y de España, tenga que enfrentarse a un movimiento terrorista.

Sin embargo, tal es la ignorancia (África, para los que no se enteran, no es un país; son más de 50) y tal el racismo de la gente ("todos los negros son iguales") que medio mundo occidental hoy se pregunta si no es un disparate seguir adelante con el Mundial de Suráfrica.
En cuanto a si se debería haber cancelado la Copa de África en Angola, un país dos veces y medio más grande que España, tras el atentado en Cabinda, volvamos a los atentados de ETA en Mallorca. En aquel caso, ¿lo correcto hubiera sido instruir no sólo a todos los turistas extranjeros en las Baleares, sino a todos los que estaban de visita en el resto de España, que se volvieran rápidamente a sus casas?

Siguiendo esta lógica, uno también se podría preguntar si quizá sería más aconsejable que de ahora en adelante los grandes torneos deportivos internacionales se celebrasen en África, en vez de en Europa Occidental, ya que los Gobiernos de ese continente no suelen estar enemistados con Al Qaeda. La posibilidad de que radicales islamistas hagan explotar una bomba durante los Juegos Olímpicos de Londres parece, hoy por hoy, mucho más alta de que ocurra lo mismo durante el Mundial de Suráfrica este verano.

Si los futbolistas europeos se deberían plantear no ir al Mundial, con bastante más motivo los atletas africanos deberían plantearse no participar en los siguientes Juegos. Claramente. El argumento es impráctico, absurdo y cobarde. Pese a lo que parece creer una creciente proporción de los habitantes de los países ricos, el riesgo es una condición inherente, ineludible del ser humano. Con la mala noticia de que al final, estemos en África o en Europa, todos nos morimos. Mientras tanto, pues, a vivir; a desafiar a la muerte; a disfrutar de las cosas buenas, entre ellas el deporte".

Democracia 2.0: elección libre y directa de nuestros representantes

Otro aspecto de nuestra democracia que me aterra es el enorme bulo de que los ciudadanos eligen a sus representantes. ¿Alguien de verdad se cree semejante mentira? ¿Por qué la ciudadanía no reacciona ante esto? ¿Qué somos, borregos? Pues parece que sí.

Para empezar, los partidos (ya casi empresas multinacionales) son los que eligen a los diputados que van a ocupar los escaños, seleccionando el orden que ocupan en la candidatura, de forma que sólo los que van en los primeros lugares de las listas tienen opciones reales de salir elegidos. ¿Para cuándo las listas abiertas en las que los ciudadanos puedan elegir realmente a sus representantes? Esto evitaría que los partidos pudieran colocar en el Parlamento a auténticos caraduras (y no voy a dar nombres porque la lista sería demasiado larga) y promovería que los posibles diputados: 1) tengan que responder directamente ante los votantes, realizando su trabajo de forma correcta (se preferiría que fuera brillante, pero tampoco nos vamos a poner exquisitos a estas alturas) si quieren ser elegidos. 2) aporten sus propias ideas para ganarse el voto de los electores, fomentando una mayor riqueza de propuestas entre las que los ciudadanos podrían decantarse. 3) Habría libertad de voto en el Parlamento, ya que los diputados no responderían sólo ante el partido que les elige, sino ante las personas que les votan.
Que esto restaría poder a los partidos: nos ha jodido, tanto mejor para todos. Que podría dificultar la gobernabilidad: tal vez un poco, pero vamos, hay multitud de sistemas electorales en Europa y América que la dificultan mucho más y no creo que en ninguno de ellos se produzca el caos (salvo, tal vez, en Italia). Pero para mí la pregunta clave es: ¿esta medida reforzaría la democracia en el sentido más amplio de la palabra? ROTUNDAMENTE SÍ y eso es lo único verdaderamente importante. Punto.

Democracia 2.0: reforma de la Ley Electoral

A partir de hoy voy a iniciar una serie de posts tratando de explicar porque creo que en la actual democracia española (aunque la mayoría de los puntos se podrían aplicar también a prácticamente todas las de corte occidental) hay un tremendo déficit de democracia (valga la redundancia), al menos de democracia real. También voy a proponer ciertas ideas (la mayoría seguramente muy malas o, directamente, utópicas), con las que creo se elevarían, y mucho, esos niveles democráticos. Es lo que me ha dado por llamar Democracia 2.0.

En primer lugar, me parece una auténtica vergüenza que el tercer partido más votado de las pasadas elecciones (Izquierda Unida) sea sólo el sexto (empatado con el octavo) en cuanto a representación ciudadana. Que un partido en el que ha confiado el 3,80% de la población, sólo ocupe un 0,57% de los escaños del Parlamento. Por ello, creo que urge una reforma de la Ley Electoral española para hacerla más proporcional y justa a todos los efectos. Me parece lógico que ciertas sensibilidades (digamos nacionalismos) se vean ligeramente sobre representadas, pues representan a una población y a unos territorios con unas particularidades muy concretas (todo esto conllevaría un profundísimo análisis para el que ahora no hay tiempo). Lo que no tiene ni pies ni cabeza es que, con muchos menos votos, tripliquen o quintupliquen en escaños a un partido con un cuantioso apoyo en todo el territorio.

Tal vez, un buen sistema sería que la mitad, o incluso un 60% de los escaños del Parlamento, se otorgaran por un método de proporcionalidad absoluta con distrito único (que sería todo el país), y que el resto se otorgaran como en la actualidad, es decir, por distrito electoral uniprovincial. En cualquier caso, lo que es seguro es que urge realizar alguna modificación en el actual método de reparto de escaños.

¿Esperanza Aguirre a favor de la legalización de la marihuana?

Retomo el blog con uno de mis personajes de ficción favoritos: Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma (Nobleza obliga).

A Aguirre le han preguntado esta mañana en rueda de prensa su opinión sobre la intención del Gobierno de ZP de prohibir fumar en los lugares públicos cerrados. Pues bien, como gran defensora de las libertades individuales que es, la lideresa ha apoyado públicamente las palabras del vicepresidente y portavoz de su Gobierno regional, Ignacio González. En ellas, González afirmaba que su Gobierno defiende "la libertad de elegir de la gente". Creo que con esto del tabaco hay que mantener una actitud de respeto; lógicamente, a la legalidad, pero también a la libertad".

Deduzco, por tanto, que el Gobierno de Aguirre está totalmente a favor, en pos de la libertad de elección de los ciudadanos, de la legalización de la marihuana o, al menos, de la despenalización de su consumo en la vía pública.

Desde aquí propongo iniciar una campaña para que Doña Esperanza se pronuncie sobre el asunto. Aunque me temo que la respuesta, en su línea habitual, estaría plagada tanto de demagogia como de populismo barato. En cualquier caso, ahí queda la invitación.

Para acabar bien el año, una de humor

Se preguntaba ayer Don Mariano Rajoy, a raíz del tema de los cooperantes españoles secuestrados en Mauritania (sin duda, sin intención alguna de enredar), lo siguiente: "¿Hay algún dirigente en el mundo que sea favorable a negociar con terroristas o secuestradores?" Y se respondía él solito: "No lo hay y yo desde luego siempre diré que no se negocie ni con secuestradores ni con terroristas". Lo que estaría más que bien es que Don Mariano dijera (aunque sólo fuera por una vez) qué es lo que él propone: ¿bombardear el país africano? ¿condenar a los cooperantes a un secuestro perpetuo?

No es que yo sea muy partidario de negociar con terroristas, pero sí don Mariano, sí que hay multitud de casos de Gobiernos que no tienen más remedio que negociar con terroristas para salvar la vida de sus compatriotas (ya profundizaré en el tema otro día). Por cierto, algunos de ellos, al parecer, muy admirados por usted.

Pero bueno, ya que hemos decidido acabar el año con una sonrisa (es lo mejor, porque si no lo vas a empezar de mala hostia y tampoco es plan), que mejor que hacerlo con el más grande humorista que ha dado este país en los últimos tiempo. Seguro que a Don Mariano su cara le suena de algo...



¡¡¡FELIZ AÑO 2010 PARA TODOS!!!

Sí, estos también son comunistas...pero de los buenos

El régimen comunista chino ejecutó ayer al ciudadano británico de origen paquistaní Akmal Shaikh. Al parecer, el reo sufría un trastorno bipolar. Aprovechándose de ello, una banda de criminales le engañó para transportar una maleta con 4 kilos de heroína hasta territorio chino. Shaikh creía que iba a China a grabar un disco para promover la paz en el mundo. No comments.

El mundo, impasible

Pese a todo, ningún Presidente del mundo mundial (a excepción, lógicamente, del británico Gordon Brown quien, por cierto, ya ha dicho que tampoco va a hacer un mundo de esto) ha condenado firmemente el suceso. Tampoco parece que la comunidad internacional vaya a aplicar sanciones económicas o embargo comercial alguno al régimen chino y nadie les tildará de régimen comunista asesino. Como mucho, se oirá algún reproche aislado para guardar las apariencias que, rápidamente, quedará en el olvido.

En España, no he oido a político alguno hablar del asunto. Tampoco a los del PP. Extraño que ellos, como grandes defensores de los Derechos Humanos que son, no hayan comparado al régimen chino con los Castro, ni con Hugo Chávez, ni con Stalin. Ni siquiera han acusado a Zapatero ni a su Gobierno de mantener relaciones privilegiadas con los comunistas asesinos, ni han sacado a relucir la falta de libertades de las que "gozan" los ciudadanos chinos. Será que la Navidad les ablanda el corazón.

Por supuesto, en todo este manto de silencio, nada tiene que ver que la Unión Europea sea el principal socio comercial de China, o que Estados Unidos realize la mayoría de sus importaciones (un 18% en el primer trimestre de 2009) desde el gigante asiático.

Total, que así está montado el mundo en el que vivimos. Al que no le guste, que luche por cambiarlo...

Breve introducción a la política

Antes de nada y para que vayan quedando claras algunas cosas, quiero proclamar (eso sí, con gran vergüenza), que soy de izquierdas. “¡Ohhh, un seguidor de las hordas del comunismo, fan de Stalin, Fidel Castro, Pol Pot y Hugo Chávez!”, exclamarán muchos llevándose a las manos a la cabeza. No, tranquilos señores, no hay nada de eso. De hecho, a lo largo del Blog trataré de explicar con profusión y todo lujo de detalles: a) qué es lo que yo entiendo por izquierdas (término político que, al igual que derecha o centro, me parece de un simplismo descomunal, sobre todo cuando lo que se pretende es explicar la ideología de una persona, con sus miles de matices y detalles); b) por qué no soy tan malo como a simple vista puedo parecer y; c) como puede que, incluso, en muchas cosas la izquierda (y más concretamente la socialdemocracia: ver países escandinavos), es buena para la inmensa mayoría de la sociedad.

Aunque claro, grandes políticos europeos llevan tratando de hacer eso durante décadas sin, aparentemente, mucho éxito (no hay más que ver el actual mapa político europeo, donde los Gobiernos de izquierdas brillan por su ausencia). Pero, ¡qué demonios! ¿No voy a resignarme antes de empezar, verdad? Por si acaso, no pondré fotos mías ni daré excesivos datos sobre mi persona no vaya a ser que a alguno de los “grandes defensores” de la democracia y el Estado de Derecho (como aquellos que le decían a Pilar Manjón que se metiera a su hijo por el culo), les vaya a dar por tomar represalias.

Eso sí, muchas veces pienso que, ante el alto grado de intelectualidad y coherencia demostrado por los grandes estadistas de la derecha mundial, poca cosa puedo aportar a la causa: mi retrógrado pensamiento no haría más que retrasar el progreso, tanto nacional como mundial. Por ello (con el fin de no incordiar mucho metiéndome en política) es por lo que he decidido recluirme en las cloacas de la información y la opinión. Esas sucias, demagógicas y antidemocráticas creaciones de Satanás llamados Blogs.



Señalar que aquí van a recibir estopa todos los políticos (unos más que otros, claro). Aunque, para empezar, me gustaría que todos mis lectores hicieran una reflexión. A día de hoy, parece ser que Zapatero es el peor presidente de la Historia de la democracia, superando incluso a Áznar, el señor que nos llevó a la guerra de Irak y que nos mentía como un bellaco tras los atentados del 11-M. Actos con lo que logró “ganar” a Felipe González, que acabó sus días de Presidente como el mayor corrupto de la Historia del mundo mundial, además de como el creador de los GAL (por lo que se presupone que también era un asesino). González era el sucesor de Suárez, que ahora recibe un reconocimiento casi unánime de la sociedad, pero que fue abandonado por su propio partido y vilipendiado por los medios de comunicación durante los últimos meses de su Gobierno…eso sin mencionar que parte del Ejército le despidió con un cariñoso Golpe de Estado.

Vaya, parece ser que los vamos encadenando uno tras otro. Extraño, ¿no? Especialmente, considerando el grado de inteligencia del que estamos dotados los españoles y, sobre todo, teniendo en cuenta que somos NOSOTROS Y NADIE MÁS QUE NOSOTROS –lo pongo en mayúsculas para los miopes y para que a nadie se le pase por alto a la hora de realizar nuestras habituales y constructivas críticas-, quienes les encumbramos al poder, tanto con nuestros votos, como con nuestra indiferencia y dejadez. ¿No tendremos nosotros entonces algo de culpa de lo que pasa? ¡¡NO, POR SUPUESTO QUE NO!! ¡¡PERO POR DIOS, QUE DESFACHATEZ!!

“Cada pueblo tiene a los gobernantes que se merece” Winston Churchill

Cumbre de Copenhage, ¿éxito o fracaso?

Hace ya unos días que finalizó la tan ansiada Cumbre sobre el Cambio Climático, celebrada en la ciudad danesa de Copenhage. Me he querido tomar unos días para reflexionar con calma sobre todo lo que la ha envuelto: las enormes expectativas creadas, las decisiones que se han tomado y el supuesto gran fiasco final.

En primer lugar, si el quid de la cuestión era lograr acuerdos vinculantes y de calado, la Cumbre estaba condenada al fracaso antes de empezar, teniendo en cuenta que: a) era imprescindible que China y Estados Unidos se adhirieran al acuerdo. b) que se alcanzara un pacto de obligatorio cumplimiento en Copenhage no significaba necesariamente que éste se fuera a respetar, ya que tendría que haber sido ratificado posteriormente por el Congreso de Estados Unidos, algo que nadie podía garantizar. No olvidemos lo que pasó en Kioto, cuando sí que se llegó a un acuerdo vinculante, que EE.UU nunca llegó a cumplir porque su Congreso no lo ratificó; c) estaba bastante claro que China no iba a admitir que sus emisiones fueran auditadas por un organismo externo e independiente, así que, de haberse llegado a un pacto, hubiéramos seguido dependiendo de su buena voluntad a la hora de respetarlo. Y si luego deciden no hacerlo, ¿qué va a hacer el resto del mundo? ¿Sancionarles económicamente? ¿Declararles la guerra? Me parto de la risa.

No nos engañemos, si finalmente se consigue poner fin a la destrucción del planeta no va a ser porque se firmen unos documentos, sino porque exista la voluntad real de hacerlo. En ese aspecto, creo que sí que se han logrado avances muy importante. Por primera vez en la Historia, la práctica totalidad de los Gobiernos parecen definitivamente implicados en el asunto y, lo más importante, parece que ya no hay marcha atrás. Además, la inmensa mayoría de la opinión pública está plenamente concienciada de la gravedad de la situación y de la importancia de tomar medidas.

Sólo me queda una duda al respecto: ¿el apoyo a la causa va a ser tan unánime cuando la gente se dé cuenta de que salvar el planeta tiene un coste económico que ellos van a tener que pagar de sus bolsillos? ¿Serán realmente sinceras todas esas buenas intenciones o mucha gente cambiará de opinión cuando les toquen donde más les duele? Lo que está claro es que hay multitud de grandes corporaciones (sobre todo petroleras), que no están para nada interesadas en esta nueva revolución industrial, y que tratarán de recordar a la población mundial, día sí y día también, estos aspectos.

Otra cuestión importante es el fondo de ayuda que los países ricos van a crear para que los pobres puedan adaptar sus economías a las nuevas reglas del juego. La cuestión es, ¿realmente se van a conceder estas ayudas? ¿O va a suceder como con los diversos fondos creados para acabar con la pobreza o con el SIDA? Porque una cosa sí tengo muy clara: ya sea por las buenas o por las malas estoy seguro de que no se les va a permitir contaminar. Así que, si estos pagos no se hacen efectivos, lo único que se va a conseguir es hundir a los más desfavorecidos (un poquito más si cabe) y ensanchar la ya de por sí gran brecha existente entre unos y otros.

Por otro lado creo que, aunque finalmente se llegue a un acuerdo ambicioso, justo y satisfactorio para todos, la raza humana ya ha fracasado. Durante los últimos 200 años hemos dañado el planeta de forma irreversible. Todo lo que hagamos a partir de ahora será sólo poner parches para no destruirlo de forma definitiva, pero el perjuicio ya está hecho.

En cualquier caso, lo dicho, al final todo dependerá de los actos y no de las palabras.

Blanca, bonita (y caótica) Navidad

Respecto a las molestias que muchos españoles sufrieron ayer, debido a las pésimas condiciones meteorológicas que derivaron en abundantes nevadas sobre la zona centro del país, me gustaría realizar varias consideraciones:

1) Que el hecho de que una ciudad sufra graves problemas de movilidad por culpa de una nevada sólo es noticia de apertura de los telediarios cuando esa ciudad es Madrid. Debe ser que el resto de poblaciones españolas no sufren nunca ese tipo de inconvenientes.

2) Que todo el mundo está en su derecho de exigir a las autoridades que estén preparadas para solucionar eficazmente este tipo de circunstancias. Me parece muy razonable que a nadie le guste quedarse atrapado durante horas en una carretera, o llegar tarde al trabajo. Y, además, estoy seguro de que todas las administraciones: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Ministerio de Fomento, podrían haber hecho mucho mejor su trabajo en el día de ayer. La cuestión es, ¿merece la pena realizar la inversión que ello requiere en ciudades en las que nieva de forma relativamente fuerte solamente dos o tres días al año? ¿A qué estamos dispuestos a renunciar a cambio (porque esa inversión hay que pagarla)? O, si no, doy por hecho que a nadie le importará que nos suban un poquito los impuestos para poder sufragar dichas inversiones.


3) Que me juego una mano (y no la pierdo) a que más del 75% (y estoy seguro de que me quedo corto) de las personas que ayer cogieron su coche para ir al trabajo podrían haberlo hecho en transporte público. Me juego una pierna (y creo que tampoco la pierdo) a que la inmensa mayoría: a) pudieron comprobar antes de salir de sus casas que había nevado bastante y que las carreteras no estaban en buenas condiciones para coger el coche; b) que en todas las televisiones advertían desde primera hora de la mañana que no se usara el transporte privado a no ser que fuera IMPRESCINDIBLE; c) que ni siquiera hacía falta que a nadie le avisaran de nada, porque bastaba con tener un mínimo de sentido común. Pero, eso sí, y lo calentito y lo cómodo que se va en el coche oyendo la radio, ¿eh? Eso sí que no tiene precio

4) Que, como no, ayer se siguió una de las tradiciones españolas más arraigadas: el auto menosprecio y el elogio (por desconocimiento) de lo que ocurre en estos casos en otros países. “Es que parecemos tercermundistas. Esto no pasa ni de coña en el resto de Europa”. Bueno, pues antes de hablar, lo mejor es informarse. Dejo aquí algunos ejemplos de lo que, frecuentemente, ocurre en casos similares en grandes ciudades europeas como París, Milán o Londres.


5) Que la nieve, además de dejarlo todo muy bonito, es una putada. Y que cuando nieva, hay problemas. Y que aparte de tratar de llevarlo lo mejor posible, hay que usar un poquito la cabeza y tratar de colaborar en vez de, simplemente, despotricar contra los políticos. Y que seguro que TODOS, repito TODOS (o casi todos) colaboramos ayer un poquito a crear el pequeño caos que se formó.

6) Que como siempre, en su afán constructivo, el PP culpó de todo al Gobierno…¡a pesar de que muchas de las carreteras que quedaron colapsadas eran competencia de administraciones gestionadas por su partido, como el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid!

7) Que como nos gusta en este país el criticoneo ajeno y la autocomplacencia propia (continuará…).

El fin de la ¿fiesta? nacional

Se habla estos días, y mucho, de toros. El debate en el Parlamento catalán sobre la posibilidad de abolir las corridas de toros en dicha comunidad ha sido la excusa para que, tanto detractores como defensores de la ¿fiesta? expongan, una vez más, sus argumentos. En lo que a mí respecta, creo que nunca en mi vida he visto una corrida de toros más de 10 minutos seguidos. Simplemente, me aburrían. Sería porque el día que retransmitían una por la tele yo me quedaba sin ver mis dibujos animados ya que, de forma invariable, mi abuelo conquistaba el televisor durante toda la tarde. Así que, tal vez, esa sea una de las principales razones de que no me gusten ni un pelo.

Eso sí, reconozco la belleza de algunas faenas (no sé si su intención es, como dicen muchos de sus críticos, morir en una plaza de toros, pero lo cierto es que he visto cosas de José Tomás que me han divertido, emocionado y acongojado a partes iguales), la valentía de los toreros (al menos de la mayoría), así como la importancia para muchas personas de una actividad con la que han nacido y crecido y de la que, supongo, disfrutan sinceramente.



Lo que no admito es justificar la vigencia de los toros en aras de la tradición. A lo largo de la historia de la humanidad ha habido miles de tradiciones que no han permanecido, sencillamente, porque el avance de la civilización nos ha hecho darnos cuenta de que eran más propias de bárbaros que de seres humanos civilizados. Y sí, machacar (que es lo que se hace) a un animal hasta la muerte (por cierto, parece ser que la mayoría de las veces suele estar medio inválido) ante el alboroto popular, es exactamente eso: una barbaridad.

Renovarse o morir

A todo esto, hay una pregunta que, cuando sale el tema de los toros, siempre me surge, ¿se podría llegar a un punto intermedio? Corridas en las que solamente se toreara al animal, sin inflingirle ningún tipo de castigo físico. “Imposible”, escucho decir a los puristas (entre ellos mi abuelo), “eso sería acabar con la fiesta”.

Pues bien, cabe recordar que lo único que se ha aprobado en el Parlamento catalán es un debate sobre la posible abolición de los toros en Cataluña. Algo que puede acabar en prohibición definitiva, permanencia de las cosas tal y como están…o, ¿por qué no?, en una simple reforma. Así que, tal vez, estemos ante una buena oportunidad para abrir un proceso de serena reflexión que sirva para analizar los pros y los contras de la fiesta nacional, y que éste sea un foco de (buenas) ideas que no acaben en la prohibición sin más, sino en una reforma que beneficie al espectáculo y a la vez proteja a los animales (que no sólo los aficionados a los toros tienen derechos).

Quizá lo que haga falta sea, tan sólo, un poco de transigencia y otro poco de inteligencia para ser capaz de adaptarse a los nuevos (y esperemos que, en todos los aspectos de la vida, más civilizados) tiempos.

Lo que está claro es que algún tipo de cambio urge, cuando las plazas españolas están cada vez más despobladas y los nostálgicos aficionados despotrican de lo que antaño consideraban una heroicidad y, ahora, una vergüenza. “Pero si eso no es un toro bravo, es una vaca inválida…”.


P.D. A todo esto, la caverna mediática española (la de tonterías que dices Laporta, pero en algunas cosas hasta tienes razón), aprovecha la oportunidad: todo esto sólo es una excusa más para que el independentismo radical afiance la separación de Cataluña de España. Cada loco con su tema.

La niña de mis ojos

Para empezar, un poco de corporativismo. Para todos aquellos que améis el deporte (en toda su extensión, no sólo el fútbol, aunque conste que es mi deporte favorito), os recomiendo que echéis un vistazo a esta página web. Se llama ‘+Qfútbol’ y presume de ser la primera revista multimedia de España. La fundé junto a un amigo y compañero de andanzas de la Facultad de CC. de la Información de Madrid hace ya dos largos años (como pasa el tiempo). El espíritu de la revista era, en primer lugar, hacer un periodismo deportivo de calidad (es decir, todo lo contrario a lo que se hace en la prensa española especializada, capaz de sacar portadas con estúpidas declaraciones de futbolistas mientras Michael Phelps o Usain Bolt logran gestas que se recordarán durante décadas…sino siglos) y, en segundo, dar voz y protagonismo a deportes (y deportistas) de los llamados minoritarios, pero con los que todos vibramos cuando consiguen grandes triunfos o, simplemente, se ponen de moda. Todo ello, dentro de un marco visual y de navegación absolutamente novedoso que nosotros llamamos revista multimedia. ¿Que qué es una revista multimedia? La verdad es que resulta difícil de explicar en unas pocas líneas, por lo que lo más recomendable es que, simplemente, lo veáis con vuestros propios ojos.



Económica y empresarialmente el proyecto fue una catástrofe. A las puertas de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión pocos anunciantes estaban dispuestos a arriesgar su dinero en un medio nuevo, desconocido, muy generalista (deportivamente hablando) y que, además, les requería un esfuerzo (mínimo, todo hay que decirlo) para adaptar sus típicos banners a un formato más extenso. Así que la aventura duró unos escasos ocho meses que dejaron 6 maravillosos (en mi opinión) números. Todos ellos se pueden consultar en la sección de Archivo.

Sin embargo, personal, profesional y periodísticamente, la aventura no pudo ser más provechosa. Tuvimos la oportunidad de experimentar en nuestras propias carnes lo que significa fundar y destruir una empresa (con todos los pasos intermedios que ello implica: burocracia, burocracia, burocracia y, para terminar, un poquito más de burocracia), realizar estudios de viabilidad (pésimos por cierto, a juzgar del resultado final), negociar con las distintas federaciones para tratar de recabar su apoyo, pelear como jabatos para intentar aparecer en todos los medios de comunicación posibles, realizar infinidad de llamadas tratando de que algún misericordioso ingenuo quisiera anunciarse en nuestras virtuales páginas… Como recompensa, obtuvimos una media de 4.000 lectores mensuales (mil gracias a cada uno de ellos) y la inmensa satisfacción de recibir el elogio de tan grandes profesionales de la información (como el equipo del Carrusel Deportivo de la Cadena SER, especialmente de David Alonso, al que nunca le podremos estar lo suficientemente agradecidos; o Paloma del Río la voz de la gimnasia durante dos décadas en TVE) que casi llegamos a sentir cierto rubor. Y, sobre todo, de crecer y madurar como personas y periodistas.

Por todo ello, por el esfuerzo y la ilusión que este proyecto supuso, agradecería a mis lectores que, como último homenaje a ‘+QFútbol’, hojeen sus páginas durante algunos minutos. Ella seguro que se lo agradecerá.