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Así destruyó ZP España. Capítulo 5: Equiparación de derechos entre los maricones y las gentes de bien

¡Pero como puede ser hombre! ¡Me siento indignado! ¿Cómo es posible que esos enfermos tengan los mismos derechos que nosotros, la gente normal y de bien…? Aunque bueno, de todas formas ese no es el verdadero problema, que hasta nuestro partido y nuestra querida Iglesia están a favor de que esta gentuza puedan tener ciertos derechos. El verdadero problema de todo el asunto es el nombre de la ley. ¡Joder, que ese nombre atenta contra nuestra dignidad! Que se les está equiparando con nosotros. Que el nombre del santo matrimonio se está mancillando. Eso es una vergüenza.

Vamos a salir en cientos de miles a la calle (Espe dice que somos millones, ¡toma!) para decirle al Gobierno que no, que no se le puede llamar matrimonio a las uniones homosexuales, de ninguna manera. Que no hay cosas más importantes por las que protestar que porque a una cosa se le llame de una forma y no de otra. Sí señor. Así que, para todos los miles de millones que se manifestaron en las calles durante tantos y tantos sábados en contra de la Ley de Matrimonios Homosexuales, un fuerte aplauso.
Como creo que el iroinómetro (que mide el nivel de ironía, no el de heroína en sangre) está a punto de explotar, vamos a ponernos serios (como me gusta decir a mí). Así que, otra cosa más, una frase de ánimo para subirles la moral: ESTÚPIDOS HOMÓFOBOS quedaros en casa viendo el fútbol que vais a aprovechar mejor vuestro tiempo.

Así destruyó ZP España. Capítulo 5: La crisis económica y financiera.

Tras basar el modelo de crecimiento de nuestro país en el ladrillazo, y después de aliarse con los banqueros y peces gordos de Wall Street, ZP logró uno de sus sueños más maquiavélicos y añorados: la quiebra del sistema económico capitalista. Con el añadido de que él sabía perfectamente que este hecho tendría una especial repercusión en su odiada España.

Así que, con el inestimable apoyo de su gran socio y amigo George W. Bush, convenció a los más influyentes banqueros estadounidenses de que el mejor sistema económico posible era el neoliberalismo y el neocapitalismo salvaje (cuanto más salvaje, mejor, como ha quedado sobradamente demostrado).

Una vez que la crisis mundial golpeó de lleno a España, ZP siguió con su estrategia: elevar al máximo posible la cifra de paro para poder cumplir su sueño de subir los impuestos, desbocar el déficit público hasta cifras inimaginables y, al cabo, convertir España en un socialismo-radical-comunismo de hecho.

Aspectos graciosos y simpáticos de este asunto: y ahora ya sí que me pongo un poco serio. Que el paro haya crecido en España de forma tan desproporcionada se debe, principalmente, a un problema estructural de este país. Es lo que tiene ser una de las naciones con una mayor tasa de temporalidad (esto del contrato temporal fue otra ocurrencia de ZP, durante los 8 años de Gobierno del PP no existía) y la extrema dependencia del sector de la construcción. Eso es así desde hace décadas, no es que Zapatero se lo haya sacado de la manga.

Seguramente, al aumento del paro también habrá contribuido algo: 1) la crisis económica mundial, creada por los Neocons con sus teorías neoliberales, apoyadas hasta sus últimas consecuencias por el PP. 2) Un crecimiento de la economía basada en el ladrillazo, política económica que el PP fomentó hasta cotas inimaginables (ver estado de las costas españolas). Toda la gente con un mínimo de preparación y de conocimientos económicos sabía que la burbuja inmobiliaria iba a explotar y que eso iba a afectar de forma dramática a España.

Como no soy un experto en economía, no sabría decir por qué Zapatero no puso fin a esta situación cuando llegó al poder. Me imagino que, porque un cambio en el modelo productivo no se puede hacer de la noche a la mañana, ni siquiera en una legislatura entera. Eso sí, creo que se empezaron a sentar las bases de ese cambio con el enorme aumento en la inversión en políticas de I+D+i. No hay que ser demasiado lumbreras para saber que esas políticas tardan varios años (tal vez lustros) en dar sus frutos, por lo que supongo que, durante su primera legislatura, Zapatero trató de combinar el gran crecimiento económico que estaba experimentando España gracias al sector de la construcción con la apuesta por una nueva economía, que aún tardará años en germinar.

Como hay mucho listo en este país que exige resultados inmediatos y no se da cuenta que es mejor lo de despacito y buena letra que hacer las cosas a lo bruto, pues que le vamos a hacer. Bastante desgracia tienen ya ellos encima con lo de no poder razonar y tener que seguir al pie de la letra las ideas que les proporcionan la COPE y El Mundo.

En cualquier caso, seguro de que el PSOE también ha cometido errores en materia económica y que las cosas se podrían haber hecho bastante mejor. Pero aún así, estoy convencido de que las consecuencias, en forma de aumento del paro y caída del PIB, debido a la conjunción de la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica y financiera mundial, habrían sido muy similares.

Así destruyó ZP España. Capítulo 4: La legalización del asesinato de niños.

Aprovechando que el Senado (cámara en la que, por cierto, hay mayoría conservadora), acaba de ratificar la aprobación de la Ley del aborto, es un buen momento para denunciar otra de las terribles acciones del Gobierno ZP: la legalización del asesinato de niños.

El PP, de la mano de la Iglesia (ya hablaremos en otro post de la Iglesia con más tranquilidad) y numerosos grupos antiabortistas, ha luchado durante meses para tratar de evitar el genocidio. Pero sus multitudinarias manifestaciones de millones de personas (sí, Esperanza se encargaba de contarlas y las cuentas salían claras como el agua cristalina) no lo lograron. Fue en vano. Una vez más, el asesino Zapatero ha logrado salirse con la suya.

Lo irónico de la cuestión es, ¿cuál es la legislación sobre el aborto en países gobernados por gentes de bien, apoyadas por el PP, tales como la Francia de Sarkozy, la Alemania de Merkel o la Italia de Berlusconi? Este documento publicado por El Mundo tal vez arroje un poco de luz sobre el asunto...y sobre la hipocresía de la que, una vez más, ha hecho gala el principal partido de la oposición.

Así destruyó ZP España. Capítulo 3: El Estatut y la disgregación del Estado español

En su ansia por disgregar España y ante el chantaje de sus socios independentistas catalanes, ZP también impulsó el Estatut de Cataluña. Creo que no hace falta explicarle a nadie en qué consistía exactamente el famoso Estatut, ya que todos los españoles nos lo leímos de arriba a abajo para evitar que los medios de comunicación y los partidos políticos (sobre todo aquellos con los que estamos de acuerdo ideológicamente) nos manipularan, interpretándolo por nosotros a su antojo y conveniencia.

Ante esto, sólo quiero plantear algunas cuestiones. ¿Por qué, posteriormente, muchas agrupaciones regionales del PP (como las de Extremadura o Andalucía), han aprobado en sus respectivas comunidades Estatutos con artículos similares o, directamente idénticos, a aquellos que la dirección nacional de su partido ha recurrido ante el Constitucional? ¿Sería acaso que la única intención del PP era desgastar al Gobierno, aprovechando la desfasada catalonofobia que existe en muchos lugares de España? Y, sobre todo, ¿cómo se puede tener tanta jeta de montar semejante espectáculo (acusaciones de desmembrar España, balcanización del país…) después de haber llegado al Gobierno de la nación en 1996 de la mano de, ¡ojito e insisto!: CiU, es decir, ¡¡el partido que pactó con el PSOE la aprobación del Estatut!! (no olvidar que Esquerra, habitual apoyo del Gobierno en la pasada legislatura, votó en contra porque consideraban que el texto se quedaba corto, lo que me lleva a pensar… si tanto PP como Esquerra estaban en contra, por narices algo se tuvo que hacer bien).

Pues bien, parece que finalmente se ha demostrado que tanto el PP como su grupo de corifeos mediáticos estaban en lo cierto: Cataluña es hoy una nación independiente y escindida de España. Las risas que nos vamos a echar cuando los populares vuelva a ganar unas elecciones con mayoría simple (esperemos que allá por el año 2050), y tengan que buscar socios de Gobierno. ¿Volverán entonces sus dirigentes a hablar catalán en la intimidad…?


Huyendo del sectarismo, en busca de la ecuanimidad

A raíz de la serie de post que empecé a escribir la semana pasada bajo el título de, "Así destruyó ZP España", me ha venido a la cabeza una gran duda metafísica. ¿Me estaré sobrepasando en mis apreciaciones? En primer lugar señalar que, como buen periodista, siempre procuro buscar la objetividad. En segundo que, como buen ser humano (y más tratándose de uno que escribe un blog), sé de antemano que eso es imposible. La cuestión es que no pretendo convertir estas reflexiones en un nicho de sectarismo, demagogia y populismo (al menos, no más de lo permisible). Tampoco pretendo defender todas y cada una de las políticas de Zapatero (pues es evidente que el Presidente está muy lejos de la perfección como político). Ni demonizar todos los actos del Partido Popular, si bien sus líneas de pensamiento ideológico están en las antípodas de las mías.

Una vez aclarado esto, trataré de justificar el por qué de esta serie de ensayos irónico-filosóficos.

1) porque estoy en mi derecho a ello, ya que no escribo para ningún medio independiente, por lo que no estoy obligado a regirme por el principio de objetividad y servicio público del que deberían hacer gala todos los medios de comunicación.

2) porque la irresponsabilidad de los principales dirigentes de la oposición (y sus medios afines) durante estos años, traspasó de largo todas las líneas rojas de la libertad de expresión y el derecho a la crítica. Una cosa es oponerse firmemente a la negociación con una banda terrorista, o al proceso de desarrollo de los Estatutos, y otra muy diferente acusar al Gobierno de tu nación de compadrear con terroristas, promover Golpes de Estado o pretender la destrucción de España. Porque, por desgracia, hay mucha gente que se lo cree.

Es por ello por lo que continuaré con esta serie de artículos: primero, para expulsar toda la rabia que acumulé durante los cuatro últimos años de Aznarato y los cuatro primeros de la era pos-Aznar-pero ahí sigo por detrás moviendo los hilos (que largo el nombre de esta época); segundo, porque me da la gana; tercero, porque creo que es justo que no se olvide todo lo que pasó y la gravedad de esos actos.

Y es que, por mucho que el PSOE haya hecho por recuperarla, desafortunadamente, en muchas ocasiones este país se caracteriza por su falta de memoria histórica.

Así destruyó ZP España. Capítulo 2: la alianza con ETA.

La alianza de ZP con ETA debió comenzar, según mis cálculos, en el momento en el que el todavía líder de la oposición contactó con sus dirigentes para convencerles de que ayudaran a los terroristas de Al Qaeda a conseguir los explosivos necesarios para perpetrar los atentados del 11-M. Todo ello con vistas al Golpe de Estado que expulsaría al PP del Gobierno de España.

Pero, ¿y por qué iba a estar ETA dispuesta a colaborar con el PSOE? Elemento represor del Estado que, por si fuera poco, les declaró la guerra sucia y asesinó a decenas de sus militantes. Ah, pero esos eran otros tiempos y otros los dirigentes socialistas.
Ahora, el malvado ZP se había hecho con la Secretaría General del antiguo enemigo y su ansia de poder le había llevado a elaborar un minucioso, a la par que cruel, plan. A cambio de la colaboración del Movimiento Nacional de Liberación Vasco, y tras muchos años de lucha infructuosa contra los terroristas, ZP firmaría la rendición incondicional del Estado español, les entregaría su ansiada patria (Navarra incluida, como bien profetizaba el PP, con su aliado de UPN, Miguel Sanz, a la cabeza) y liberaría a sus presos. Todo ello, en agradecimiento a los servicios prestados.




Pero, ¿y las víctimas? ¿Que pasaría con las víctimas de tantos años de sinrazón y sufrimiento? Pues, lógicamente, sufrirían la traición, el abandono y el vilipendio del malvado Ejecutivo socialista, como muy bien dijo en su día Don Mariano I, “El Señalado por el Dedo de Dios”, en aquel memorable Debate sobre el Estado de la Nación.

Ya más en serio, que tampoco quiero cabrearme mucho. Durante este tiempo, hubo también algunos héroes anónimos: como Eduardo Madina, que tuvo la dignidad de no arrancarse en medio del Congreso de los Diputados la pierna de plástico que usará de por vida gracias a sus socios y amigos de ETA, y arrojársela a los dirigentes del PP a la cabeza. También muchos diputados del PSOE, amigos y compañeros de tantos y tantos socialistas asesinados por la banda terrorista, que tuvieron la sangre fría de no acercarse, bate en mano, a los escaños de los diputados Populares para explicarles un par de cositas. ¡Joder, y luego dicen que la izquierda no es civilizada!

Otro detalle más, ¿cómo se puede ser tan sinvergüenza de decir lo que dijeron algunos dirigentes del PP por esas fechas, teniendo en cuenta que ellos llegaron al Gobierno en 1996 de la mano de, al loro... ¡el PNV de Xabier Arzallus!? Y no, no hablo del actual Partido Nacionalista Vasco de Iñigo Urkullu (anteriormente dirigido por el dignísimo Josu Jon Imaz), que critica e incluso insulta habitualmente a ETA. Hablo del dirigente que poco menos que justificaba los actos de la banda y que acabó casi compadreando con ellos en el Pacto de Lizarra. Por suerte para todos, ahí están las hemerotecas.

Así destruyó ZP España. Capítulo 1: el Golpe de Estado

Como ya anuncié hace unos días, comienzo aquí una serie de post que irán desgranando y analizando como el malvado ZP destruyó, en sólo seis años, la maravillosa herencia que le había dejado (en realidad no se la dejó, sino que se la robaron) el Partido Popular. Empezaremos remontándonos a los orígenes del desastre: el fatídico 11 de marzo del año 2004. Así destruyó ZP España...

Y así lo contarán los libros de Historia en un futuro mejor, donde el buengobierno del Caudillo Jiménez Losantos guiará nuestros ilustrados pasos hacia un futuro mucho mejor.

Todo comenzó con el Golpe de Estado, programado y ejecutado por el líder de la oposición radical-comunista, previamente conocido como ‘Bambi’, en connivencia con sus secuaces de ETA y de Al Qaeda. Aquel 11 de marzo de 2004 todo estaba preparado para que la operación contra el mejor Gobierno de la Historia de este país desde tiempos de los Reyes Católicos, triunfara por todo lo alto. Y eso que, pese al tremendo golpe infligido a la Grande y Gloriosa Patria, la cosa ni siquiera se acercó a lo que realmente pretendían las hordas radical-comunistas: los planes de ZP consistían, no solo en provocar el mayor número de víctimas en aquellos malditos trenes, sino en derrumbar la estación de Atocha, enterrando bajo sus escombros al máximo número posible de personas.

Una vez en el poder, aunque sólo de forma provisional (pues los grandes estadistas, Don José María Aznar y Monseñor Ángel Acebes, aún ocupaban sus puestos de mando a la espera del traspaso de poderes), y en estrecha colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (que también habían colaborado en el Golpe de Estado), el nuevo Gobierno radical-comunista logró...¡ojito al dato!:

1) que los GEO introdujeran sigilosamente (aunque a plena luz del día) en el piso de Leganés los cadáveres, previamente ejecutados, de algunos de los ingenuos integrantes de Al Qaeda.

2) convencer a este mismo cuerpo de élite de la policía para que mataran a su compañero de operaciones, Francisco Javier Torronteras –y aquí sí que hago un serio y prolongado paréntesis en lo que respecta a la ironía del Blog para nombrar, con todo el respeto que se merece, a este gran hombre, el único héroe de verdad de toda esta historia-, con el fin de dotar de mayor credibilidad a la teoría del suicidio de los terroristas. Y, por si fuera poco...

3) propiciar la huida del país del resto de terroristas, aquellos a los que no habían podido ejecutar, para que no contaran toda la verdad de lo que había pasado.

Así lo descubrieron y publicaron durante los años siguientes los únicos reductos de independencia, objetividad y democracia que el malvado ZP aún no había conseguido liquidar: el diario ‘El Mundo’ y las cadenas de radiodifusión COPE y Libertad Digital. Eso sí, siempre con los valiosos testimonios de algunos diputados del PP. Y, como todos los españoles sabemos, así quedó sobradamente probado en la sentencia del juicio del 11-M.