Así que, Arbeloa podrá decir lo que quiera, pero yo pienso que todas y cada una de las cosas que hace el señor Mourinho las hace porque, básicamente, cree que le benefician a él y nada más que a él... Bueno, sobre todo a su ego de justiciero maltratado e incomprendido.
Arbeloa y su defensa de José Mourinho
Así que, Arbeloa podrá decir lo que quiera, pero yo pienso que todas y cada una de las cosas que hace el señor Mourinho las hace porque, básicamente, cree que le benefician a él y nada más que a él... Bueno, sobre todo a su ego de justiciero maltratado e incomprendido.
Atlético de Madrid: el equipo más extraordinario del mundo
Un Madrid sin ideas roza la gesta a base de casta
Dos colosos y un gigante
Y es que, unos por la tremenda calidad que atesoran y otros (recordemos que el Madrid contaba con cinco importantes bajas), quizá espoleados por los grandes jugadores de los que se encontraban rodeados, ofrecieron su mejor versión (excepto, tal vez, un Callejón un tanto desacertado). Pero todos ellos quedaron eclipsados por el auténtico protagonista de la noche que, ironías de la vida, no fue ninguna de las dos mega estrellas: ni Cristiano ni Messi disputaron ayer su mejor partido. Tampoco lo fue Iniesta, pese a realizar un encuentro antológico. No solo resultó prácticamente imposible robarle un solo balón sino que, a la mínima oportunidad, el albaceteño filtraba sutiles pases capaces de dejar a sus compañeros solos delante del portero rival. Ni Ozil, que se encuentra en un estado de forma excepcional. Ni siquiera Diego López, quien finalmente se hizo con la titularidad, y que realizó tres intervenciones decisivas que salvaron al Madrid del desastre. Algo que, por cierto, deja en muy mal lugar a Mourinho. Si Adán estaba tan bien como para arrebatarle la titularidad a Casillas, ¿cómo es posible que no esté por encima del que, hasta ahora, era el portero suplente del Sevilla? El caso es que el privilegio de ser el jugador más destacado del partido que a día de hoy es capaz de reunir más calidad sobre un terreno de juego, fue para el francés Raphael Varane.
El central venía apuntando unas magníficas maneras desde que aterrizó en el Madrid hace poco más de año y medio. Pero ayer, a sus 19 años y en su primer partido grande como titular, demostró que es el central del futuro. Alto, extremadamente rápido, brillante y valiente al corte, siempre bien colocado, siempre atento al tirar el fuera de juego y, por si fuera poco, excelente cabeceador, tal y como demostró en el gol del empate, un cabezazo picado y potente prácticamente desde el punto de penalty. Y ello cuando el partido ya casi agonizaba y el Madrid se veía abocado a jugar un encuentro de vuelta que se presentaba, como poco, muy cuesta arriba. Se puede decir que, gracias a Varane, tanto por su gol como por su excelente labor defensiva (salvó un tanto en la misma línea de gol tras un clamoroso error de Carvalho), la eliminatoria aún sigue abierta.
A lo largo del encuentro, cada equipo fue capaz de utilizar a la perfección sus mejores armas: el Barça con un dominio de la pelota basado en unos centrocampistas celestiales que se permitían el lujo de jugar rondos a toda velocidad pese a estar totalmente rodeados de rivales. El Real Madrid realizando una presión axfisiante, aprovechando su superioridad física para tratar de impedir lo que para cualquier otro equipo es casi una quimera, el baile de los blaugranas; robando balones que, automáticamente, se convertían en peligro inminente de gol.
El Madrid disfrutó de más oportunidades, pero el Barça dispuso de las más claras. Pedrito y Jordi Alba, este en dos ocasiones, erraron tras quedarse completamente solos delante de Diego López, mientras que Xavi estrelló un magistral lanzamiento de falta contra el larguero. Solo Cesc fue capaz de acertar ante la portería rival, tras una cesión de Messi, después de un defectuoso despeje de Callejón. El Barcelona tuvo más tiempo el balón, pero el Madrid supo mejor lo que debía hacer con él. Además, el equipo blanco tuvo el mérito de no arrugarse cuando tenía todo en contra. Así, el gol de Varane no solo hizo justicia, sino que garantiza otro vibrante partido dentro de cuatro semanas (el que elaboró el calendario merece un premio) en el Nou Camp, que decidirá el finalista de Copa. Por lo visto ayer, cualquiera de los dos lo merecerá.
El Madrid nunca se rinde
El valor de ser un buen equipo
JORNADA 23 DE LIGA
REAL MADRID 6 - VILLARREAL 2
21 de febrero de 2010
Este Real Madrid es un gran equipo. En ocasiones, como anoche en el Bernabéu ante el Villarreal, un grandísimo equipo. Y mucha parte del mérito la tiene su técnico, Manuel Pellegrini. Independentientemente de que el entrenador chileno haya podido cometer errores puntuales a lo largo de la temporada (la cantada de Alcorcón, la inclusión de Diarra en el once titular ante el Lyon...), lo cierto es que ha logrado armar un gran equipo. Un conjunto que sabe a lo que juega. Con la línea defensiva muy adelantada y segura, que domina claramente la posesión girando en torno a un Xabi Alonso que se asocia de lujo con sus pretorianos (especialmente con Granero), con una delantera directa e incisiva que, por si fuera poco, está sobrada de calidad y contundencia. Y eso que a Kaka, pese a sus dos goles de ayer, aún se le espera.
El enorme valor de todo ello es que, pocas veces en los últimos 15 años el Madrid ha contado con un buen equipo, en el más amplio significado de la palabra. La primera temporada de Valdano, varios (bastantes) tramos con Del Bosque...y poco más. La mayor parte de esta última década y media, ha sido una colección de grandes figuras que ganaba partidos por pura inercia, pero que no tenía un plan para afrontar los grandes retos. En muchas ocasiones, como con Capello o Luxemburgo, el plan era cicatero, aburrido, impropio de la grandeza del club. Por eso no se entienden las desproporcionadas críticas de ciertos sectores del madridismo hacia Pellegrini.
Ahora no, ahora el Madrid es una cosa muy seria. Lo ha demostrado con sus grandes victorias en Liga (en Mestalla o Riazor) y, sobre todo, con su regularidad en una competición en la que le aguanta el pulso al todopoderoso y brillante Barça de Guardiola. Y eso, tiene mucho mérito. Es cierto que aún faltan algunos detalles por pulir: en ocasiones el equipo se parte demasiado, en otras se obceca con atacar por el centro, lo que dificulta el asalto a defensas muy cerradas y ordenadas. Pero esos errores son más fáciles de disimular cuando hay un plan colectivo.
El portugués dedicó su tanto a las víctimas de las inundaciones de Madeira
A partir de ahí, sólo hubo un equipo en el campo. El Madrid encerró al Villarreal en su área. Y lo hizo a base de fútbol, de fútbol de alta escuela. Con rápidas e inteligentes combinaciones comandadas por un genial Alonso; vertical y veloz cuando la situación lo requería; alternando las paredes en la frontal del área con las aperturas a las bandas para la llegada de los incisivos laterales (ayer Arbeloa y Marcelo). Así fueron llegando multitud de clarísimas ocasiones. El Madrid marcó el tercero al poco de la reanudación. El Villarreal, en una contra finalizada con una magnífica sucesión de paredes dentro del área, puso el 3-2, incomprensible a todas luces. Al Madrid le dió igual, siguió a lo suyo y con una cascada de fútbol le hizo un seis a los amarillos. Podrían haber sido diez.
Lo cierto es que el Madrid parece andar por la senda correcta y, si enormes despistes como el día del Lyon no lo impiden, debería estar presto para luchar de tú a tú contra los más grandes equipos del continente. Es la ventaja de ser, por fin, un buen equipo.
Un Madrid incapaz resucita sus fantasmas
O. LYON 1 - REAL MADRID 0
16 de febrero de 2010
El internacional camerunés Jean Makoun anota el único gol del partido.
El Olympique esperaba atrás replegado, ordenado y muy atento, esperando para lanzar temibles contras que sentenciaran definitivamente el partido y quizás la eliminatoria. Higuain estuvo a punto de empatar en una acción aislada, un balón largo que ganó por velocidad, pero Lloris, el joven portero internacional francés, se la desbarató sacando una mano sensacional. Fue la última (y casi única) ocasión del Madrid en toda la segunda parte. Muy poco. Demasiado poco. Pellegrini buscó la reacción haciendo saltar al campo a Benzema, el hijo pródigo de la afición francesa, que regresaba al estadio que le vió nacer. La ovación fue estruendosa. Karim apenas tocó el balón. Cuando lo hizo fue para devolvérselo a sus ex compañeros.
Así pues, el Madrid se verá obligado a remontar en el Bernabeu si no quiere que gran parte de la temporada se vaya al traste. Sería un ridículo de los que hacen época. Para colmo de males Marcelo y Xabi Alonso, que vieron la amarilla, no podrán disputar el partido de vuelta por sanción. Si su equipo juega como hoy, poco importará.
Arbeloa desatasca al Madrid
El Madrid impone su velocidad de crucero
El caso es que he decidido iniciar una serie de crónicas deportivas que abarcarán los acontecimientos deportivos más trascendentes de este 2010. Además, como buen madridista que soy, voy a tratar de hacer una crónica de todos los encuentros del conjunto blanco (aunque no prometo nada). Así juego un poco a ser Segurola, aver si las lee y me ficha para el MARCA. Empiezo la serie con el partido que disputaron ayer Real Madrid y Espanyol en el Santiago Bernabeu.
JORNADA 21 DE LIGA
REAL MADRID 3 - ESPANYOL 0
6 de febrero de 2010
El Real Madrid finiquitó su partido contra el Espanyol con una solvencia que empieza a ser rutinaria. Le bastó media hora de buen juego para despachar a un rival de medio pelo que en ningún momento dió la sensación de poder buscarle las cosquillas. Este Madrid cada día tiene mejor pinta. Pese a la derrota, el partido del Nou Camp supuso un punto de inflexión. Desde entonces, el equipo da la impresión de saber perfectamente a lo que juega. Y, salvo raras excepciones como contra Osasuna en el Reyno de Navarra, lo interpreta con maestría. Ha impuesto una velocidad de crucero con la que navega con paso firme por la Liga. Pese a las dudas de principio de temporada, este equipo ya parece perfectamente capacitado para afrontar retos de calado. Empezando por el apasionante pulso que se adivina contra el Barça en la lucha por el título de Liga.
A ello ha colaborado de forma indiscutible Xabi Alonso. El donostiarra, ya sea acompañado por Lass o en solitario, como en los últimos partidos, gobierna los encuentros con mano de hierro. Además, se encuentra perfectamente secundado por un centro del campo en el que predomina el toque y la calidad. Granero, cada día con más confianza, le aporta al equipo una dosis de capacidad de asociación que el equipo agradece. Mención especial merece el caso de Guti. El 14 volvió a jugar ayer un partido extraordinario. Si decide olvidarse de sus batallas contra el mundo y centrarse en lo que realmente sabe hacer, jugar al fútbol de cine, puede convertirse en un jugador crucial en lo que resta de temporada. Calidad y aptitudes le sobran. La actitud parece que también la ha encontrado.
El Madrid bajó el pistón en la segunda parte y el Espanyol hizo un amago de querer volver a entrar en el partido. Fue en balde. A día de hoy, la diferencia entre uno y otro equipo es sideral. Un dato a destacar es que este Madrid ya ni siquiera parece notar las ausencias. En los últimos partidos le han faltado, por distintos motivos, varios de sus mejores jugadores: pese a las bajas de Pepe, Cristiano Ronaldo, Higuain o Van der Vaart, el equipo ha respondido con solidez y contundencia. En dos semanas vuelve la Champions. Ahí será cuando realmente se verá si este Madrid es, como parece, candidato a todo.

