Resulta duro para un madridista escribir hoy este artículo, pero creo que la ocasión histórica lo merece. En primer lugar, he de aclarar que cuando digo extraordinario no me refiero a que el Atlético sea el mejor equipo del mundo, ni el más grande, ni el que tiene la mejor afición. El mejor equipo es el Barça, el más grande el Real Madrid y hay decenas de aficiones, tanto en España como en Europa, mejores que la del Atleti (¡Kiko cojo, muérete!). Por mucho que ellos quieran convencerse de lo contrario.
Cuando digo extraordinario me refiero a que este equipo es capaz de hacer las cosas más extrañas, inesperadas e inverosímiles del mundo del fútbol. Tanto para lo bueno como para lo malo. Por ejemplo, son capaces de perder la Copa de Europa en el tiempo de descuento, cuando los jugadores ya celebraban el triunfo sobre el campo, encajando un gol desde casi 40 metros de distancia. Y de ganar su título internacional más prestigioso, la Intercontinental, precisamente porque el Bayern de Munich, equipo que le derrotó en aquella final de triste recuerdo, rechazó jugar el torneo.
O de ganar la Europa League con un equipo totalmente en ruinas. Clasificándose para la competición porque en la primera fase de la Champions, teniendo un grupo más que asequible, quedaron terceros sumando tan solo dos puntos. El Atleti no quedó cuarto porque, a pesar de empatar a puntos y perder el goal-average particular contra el temible Apoel de Nicosia, habían empatado a uno en Chipre y a cero en el Calderón. Ese mismo día lo dije: el Atleti va a ganar la Europa League. Muchos atléticos me tomaron por loco. O directamente por tonto. Yo creo que lo supe, simplemente, porque las cosas se observan con mejor perspectiva cuando lo haces desde fuera. Y es que muchos indios aún no son totalmente conscientes de lo que realmente tienen entre sus manos.
Y con respecto al Madrid. Bueno, qué decir con respecto al Madrid. Hablamos de un equipo que solo ha ganado tres veces al Madrid en los últimos 15 años. Las dos últimas hasta ayer fueron en la temporada 1999/2000. El resultado fue que el Atleti bajó a Segunda División con el que probablemente era el mejor equipo que había tenido en toda su Historia (Ayala, Gamarra, Baraja, Solari, Kiko, Valerón, Hasselbaink...). Y unos días después de confirmarse su descenso a la categoría de plata, perder la final de la Copa del Rey porque a su portero le roban un balón de las manos (por cierto, hasta ayer, el Atleti había perdido las cuatro últimas finales de Copa que había disputado).
También ha habido tiempo para momentos antológicamente graciosos. Como aquella temporada 2006/2007. La de la Segunda Liga de Capello. Cuando el Madrid se jugaba el título en las últimas jornadas contra el alicaído Barça de Rijkaard. "Ojalá perdamos, para joderles la Liga a los vikingos", decía gran parte de la afición rojiblanca los días previos a su encuentro frente al FC Barcelona. Y vaya si perdieron. Se llevaron 6 en el Calderón. El Madrid de Capello ganó la Liga más emocionante de la última década. Y el Atleti se quedó fuera de la Champions por dos puntos. Los que hubiera sumado de haberle ganado al Barça aquel partido que tanto querían perder.
La última, la del día 17 de mayo de 2013, quedará grabada para siempre en la memoria de la afición rojiblanca. Después de 14 años sin ganar al eterno rival (algo así como si el Madrid perdiera 14 finales de Copas de Europa consecutivas), intervalo de tiempo en el cual han encadenado ridículo tras ridículo a cada cual más grande, estos tipos van y le ganan el partido más importante de los últimos 30 que han disputado. El único en el que había un título en juego. Y encima en el Bernabéu (y ya van 4). Y para que su afición disfrute aún más de la victoria soñada, remontando el marcador. Y, por si fuera poco, con los dos mayores archienemigos, CR7 y Mourinho, de su archienemigo (valga la redundancia) por antonomasia, expulsados. La felicidad en estado puro. El orgasmo total.
No me hace feliz, pero en parte se lo merecen. Me alegro por ellos. Que disfruten de la Copa de su Majestad. Lo van a hacer mucho más que si la hubiéramos ganado nosotros.
Pero lo aviso desde ya mismo. Que no se confíen. No sería de extrañar que el año que viene echaran a Simeone en la jornada 15 por ir décimos en Liga. O incluso que bajaran a Segunda. El Atleti tiene esas cosas.
Están locos estos romanos (de la ribera del Manzanares).

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