Un Madrid sin ideas roza la gesta a base de casta
Rafa ha vuelto
Dos colosos y un gigante
Y es que, unos por la tremenda calidad que atesoran y otros (recordemos que el Madrid contaba con cinco importantes bajas), quizá espoleados por los grandes jugadores de los que se encontraban rodeados, ofrecieron su mejor versión (excepto, tal vez, un Callejón un tanto desacertado). Pero todos ellos quedaron eclipsados por el auténtico protagonista de la noche que, ironías de la vida, no fue ninguna de las dos mega estrellas: ni Cristiano ni Messi disputaron ayer su mejor partido. Tampoco lo fue Iniesta, pese a realizar un encuentro antológico. No solo resultó prácticamente imposible robarle un solo balón sino que, a la mínima oportunidad, el albaceteño filtraba sutiles pases capaces de dejar a sus compañeros solos delante del portero rival. Ni Ozil, que se encuentra en un estado de forma excepcional. Ni siquiera Diego López, quien finalmente se hizo con la titularidad, y que realizó tres intervenciones decisivas que salvaron al Madrid del desastre. Algo que, por cierto, deja en muy mal lugar a Mourinho. Si Adán estaba tan bien como para arrebatarle la titularidad a Casillas, ¿cómo es posible que no esté por encima del que, hasta ahora, era el portero suplente del Sevilla? El caso es que el privilegio de ser el jugador más destacado del partido que a día de hoy es capaz de reunir más calidad sobre un terreno de juego, fue para el francés Raphael Varane.
El central venía apuntando unas magníficas maneras desde que aterrizó en el Madrid hace poco más de año y medio. Pero ayer, a sus 19 años y en su primer partido grande como titular, demostró que es el central del futuro. Alto, extremadamente rápido, brillante y valiente al corte, siempre bien colocado, siempre atento al tirar el fuera de juego y, por si fuera poco, excelente cabeceador, tal y como demostró en el gol del empate, un cabezazo picado y potente prácticamente desde el punto de penalty. Y ello cuando el partido ya casi agonizaba y el Madrid se veía abocado a jugar un encuentro de vuelta que se presentaba, como poco, muy cuesta arriba. Se puede decir que, gracias a Varane, tanto por su gol como por su excelente labor defensiva (salvó un tanto en la misma línea de gol tras un clamoroso error de Carvalho), la eliminatoria aún sigue abierta.
A lo largo del encuentro, cada equipo fue capaz de utilizar a la perfección sus mejores armas: el Barça con un dominio de la pelota basado en unos centrocampistas celestiales que se permitían el lujo de jugar rondos a toda velocidad pese a estar totalmente rodeados de rivales. El Real Madrid realizando una presión axfisiante, aprovechando su superioridad física para tratar de impedir lo que para cualquier otro equipo es casi una quimera, el baile de los blaugranas; robando balones que, automáticamente, se convertían en peligro inminente de gol.
El Madrid disfrutó de más oportunidades, pero el Barça dispuso de las más claras. Pedrito y Jordi Alba, este en dos ocasiones, erraron tras quedarse completamente solos delante de Diego López, mientras que Xavi estrelló un magistral lanzamiento de falta contra el larguero. Solo Cesc fue capaz de acertar ante la portería rival, tras una cesión de Messi, después de un defectuoso despeje de Callejón. El Barcelona tuvo más tiempo el balón, pero el Madrid supo mejor lo que debía hacer con él. Además, el equipo blanco tuvo el mérito de no arrugarse cuando tenía todo en contra. Así, el gol de Varane no solo hizo justicia, sino que garantiza otro vibrante partido dentro de cuatro semanas (el que elaboró el calendario merece un premio) en el Nou Camp, que decidirá el finalista de Copa. Por lo visto ayer, cualquiera de los dos lo merecerá.
El Sporting logra una trabajada victoria en la despedida de su legendario capitán
El partido no empezó demasiado bien para los intereses del Sporting que, como ya es habitual, sale al campo demasiado relajado. Al poco de comenzar el encuentro, los de verde ya perdían 0-1. Sin embargo, la reacción del equipo fue ejemplar: el Sporting comenzó a desplegar su juego de toque y combinación y mediada la primera parte ya había remontado el encuentro con goles de Toño y Óscar. Pero el enésimo despiste defensivo de la temporada les costaba, poco después, el 2-2 con el que se llegaba al descanso.
La tensión se podía palpar en el ambiente. El mejor ejemplo de ello se pudo observar cuando José ‘Pesca’ Mourinho se encaró de forma marrullera con un rival. Poco después, el 10 del equipo recibía una tarjeta amarilla por protestar al árbitro desde el banquillo. Este tipo de actuaciones, al más puro estilo de su adorado Mourinho, no benefician en absoluto al equipo por lo que el jugador debería reflexionar seriamente acerca de su actitud en el campo :)
En la reanudación del encuentro el Sporting Villafranca volvió a ofrecer, una vez más, toda una lección de entrega y pundonor. Más aún cuando, en el minuto 10 de la segunda parte, el UD Valderas se colocaba 2-3 en el marcador merced a una desgraciada jugada en la que Fonsi ‘Ablanedo’, el gato de Reinosa, cometía uno de sus pocos errores de esta temporada. Un tímido lanzamiento desde el lateral del área, que en principio no parecía muy complicado de atajar, se le escurría por debajo del cuerpo. El grave error, que no empaña para nada una maravillosa temporada bajo los palos, complicaba mucho el partido. En esos momentos la hazaña de alcanzar la fase de ascenso ya era prácticamente una quimera. Sin embargo, los villafranquinos continuaron presionando y luchando cada balón como si les fuera la vida en ello y, poco después, Toño empataba el encuentro con un maravilloso zurdazo desde fuera del área. A los pocos minutos y tras una jugada de estrategia tras un lanzamiento de falta, resultado sin duda de la intensa preparación de las jugadas a balón parado que el equipo realiza en sus múltiples horas de entrenamiento :), Tene ponía el 4-3 en el electrónico. El milagro se había hecho realidad. Una última y majestuosa combinación entre Schuster y Óscar, ponía el 5-3 final que aún deja un rayo de esperanza para las últimas jornadas de Liga.
Fue el mejor regalo que sus compañeros podían ofrecer a uno de sus grandes capitanes, Óscar López "Kirico", que ayer colgó las botas después de diez temporadas en el conjunto villafranquino. Las obligaciones familiares derivadas de su inminente paternidad han puesto punto y final a la carrera del legendario jugador de Alcorcón, máximo goleador histórico del Sporting y que ayer puso un brillante broche de oro a su trayectoria con dos goles decisivos. El pequeño Mario, enfundado en la elástica de la selección nacional, contemplaba absorto desde la grada la última proeza de su padre. Aunque alguien deberá explicarle algún día que el 7 que llevaba a la espalda estaba mancillado por el nombre serigrafiado justo encima del número, así como que el único, auténtico y verdadero 7 que deberían portar todas las camisetas de la selección española es el del Raúl González Blanco (homenaje a mí mismo).
El Madrid nunca se rinde
McLaren reina en el caos
El inglés Jenson Button se alzó con la victoria en el GP de China en una carrera loca y emocionante de principio a fin. Su compatriota Lewis Hamilton le secundó en el podio, logrando el doblete para la escudería inglesa. Por si fuera poco, el actual campeón del mundo se hizo con el liderato del Mundial, en un día de gloria para el automovilismo británico. Podría haberles aguado la fiesta Fernando Alonso, que finalizó cuarto tras una gran remontada, pero un error en la salida al arrancar unas milésimas antes de que el semáforo se pusiera en verde, le condenó. El asturiano fue sancionado con un drive through que arruinó una carrera que lideraba tras la primera curva. Fue sólo la primera de las incontables peripecias que se vivieron durante la carrera. Y es que, sucedieron tantísimas cosas en el cuarto Gran Premio de la temporada, que contarlas todas resulta casi imposible.
esgado y polémico adelantamiento a su compañero de equipo, Massa, justo a la entrada de boxes. Poco antes, Hamilton le había hecho una jugada similar a Vettel. Aunque, en este caso, la acción (que los jueces investigaron tras la carrera sin mayores consecuencias) fue aún más controvertida, ya que la pugna se repitió a la salida del pit, con los dos coches emparejados en la calle sin intención de ceder su puesto. La refriega se saldó a favor del inglés quien, por cierto, volvió a realizar otro carrerón. Ojito con Hamilton, que ya es tercero del Mundial empatado con Alonso, y eso que se supone que los McLaren aún no han tocado techo.La Fórmula Uno también puede ser divertida
empezar decimoctavo, remontar hasta el cuarto puesto y acabar la prueba por delante de todos tus rivales directos por el título? Nunca sabremos la respuesta, pero a tenor de la cara de satisfacción con la que Fernando Alonso se bajó de su Ferrari, todo indica que el asturiano habría elegido la segunda opción sin dudarlo si alguien le hubiera preguntado antes de empezar la carrera. Y es que, tras dos años de sufrimiento, Alonso disfrutó de lo lindo en el circuito de Albert Park. Como todos los aficionados a la Fórmula Uno, que pudieron contemplar una de las carreras más divertidas y emocionantes que ser recuerdan en las últimas temporadas.Fue en ese instante cuando comenzó el recital de 'Magic'. El asturiano comenzó a remontar posiciones como un poseso, mientras el alemán sufría para recuperar puestos. Entre tanto, Vettel comandaba la carrera, escudado por Kubica, muy beneficiado por la accidentada salida y Massa, tercero. Button fue el primero en arriesgar y cambiar a neumáticos lisos. La apuesta le salió bien al británico y el resto de pilotos copiaron la estrategia, entrando en seguida a boxes. Del baile salió Alonso decimosegundo. Las siguientes vueltas fueron de infarto: los adelantamientos en pista se encadenaban uno tras otro, un fallo mecánico (y van dos de dos) mandaba a Vettel al garaje, Webber no se cansaba tanto de pasar y repasar a Massa (hasta tres veces lo hizo) como de cometer errores que le hacían perder preciosos segundos, Alonso y Hamilton (que salía decimoprimero) se acercaban como una bala a la cabeza de la carrera...y de nuevo volvían a caer gotas de agua sobre el circuito australiano. Cualquier cosa podía pasar.
Fue en ese momento cuando se comprobó que Ferrari va a gozar de una ventaja sustancial durante esta temporada. Mientras la mayoría de coches tenían que entrar por segunda vez a cambiar neumáticos, los dos bólidos rojos aguantaban en pista. Massa y Alonso rodaban tercero y cuarto, con Button y Kubica (quienes tampoco volvieron a entrar) ocupando los dos primeros cajones del podio. Si en años anteriores el objetivo era demorar al máximo posible las entradas a boxes para rodar más vueltas con el depósito vacío y adelantar así al coche precedente, esta temporada parece que la clave va a estar en quién tiene la sangre fría de entrar primero, lo que permite realizar unas cuantas vueltas con el neumático totalmente nuevo y pasar al coche que va delante, que circula más lento porque lleva las gomas más degradadas. Pero, en este caso, se corre el riesgo de tener que volver a entrar una segunda vez a cambiar ruedas...o se goza de la ventaja de no tener que hacerlo. Y en eso, parece que Ferrari le ha ganado la partida al resto de escuderías. Sus dos monoplazas aguantaron más de 50 vueltas con los blandos, mientras que Hamilton o Vettel sí que tuvieron que volver a cambiar ruedas, perdiendo un tiempo precioso. Queda por saber si los bólidos rojos aguantarían toda la carrera sin cambiar las gomas. Todo indica que podría ser así.
La cuestión es que el final de carrera se adivinaba antológico. Con Massa frenando a Alonso (el asturiano no quiso arriesgar y respeto el puesto del brasileño, pese a que su ritmo de carrera era netamente superior) y Hamilton y Webber, con gomas nuevas, restando más de un segundo por vuelta a los Ferraris.
A falta de 8 giros para el final, ambos se colocaron a rebufo de Alonso que aguantó con maestría, con las ruedas ya muy degradadas a estas alturas de carrera, todas las embestidas de Hamilton. Como colofón a su carrerón, a falta de dos vueltas para el final, el asturiano realizó una espectacular frenada para evitar que el inglés, que había emparejado su McLaren con su Ferrari, le sobrepasara. Hamilton tuvo que rectificar la trazada y Webber, que circulaba justo detrás, le tocó, yéndose ambos a la hierba. 'Magic' no sólo había logrado defender su posición, sino que relegaba a su íntimo rival quien, pese a todo, también realizó una excelente carrera, a la sexta posición (rebasado por Rosberg en el incidente).Así, Alonso conserva el liderato del Mundial y sale muy reforzado moralmente de Australia donde, por primera vez en mucho tiempo, se lo volvió a pasar en grande. Para colmo de alegrías para los intereses españoles, Alguersuari logró un magnífico decimoprimer puesto, justo por delante de Pedro de la Rosa, y precedidos ambos por un Michael Schumacher que está muy lejos de ser aquel que un día dominó con puño de hierro el circo de la Fórmula Uno. Además, el piloto indio del Hispania, Karun Changhok, logró finalizar la carrera.
Higuaín y Cristiano fusilan, Gago se reivindica
El Madrid, tras la victoria del Barça ante Osasuna, estaba obligado a ganar si quería mantener opciones en su pugna contra los catalanes, en pos de una de las Ligas más emocionantes y reñidas que se recuerdan. Es lo único que puede salvar ya su temporada y el Madrid se aferra a ello con todas sus fuerzas. Y no falló. Además, recuperó la autoridad que había perdido en los últimos encuentros, especialmente tras la eliminación de la Champions contra el Lyon. Gobernó el partido desde el principio con una autoridad incontestable, ayudado también por un Getafe que se mostró blando en exceso. Y eso, contra el Madrid, se paga muy caro. Ha vuelto el Rey
El Rey de la Fórmula 1 regresó ayer a la élite por todo lo alto. Como sólo los más grandes campeones pueden hacerlo. No hablamos de Michael Schumacher, sexto ayer en el circuito de Bahrein, cuyo tiempo ya pasó, sino de Fernando Alonso, quien, tras dos años de penurias en Renault, dispone al fin de un coche a la altura de su condición. Un coche con el que tendrá la oportunidad de elevar su leyenda a la altura de la del Kaiser. Y es que, el binomio Ferrari-Alonso amenaza con dominar con puño de hierro la competición en los próximos años, tal fue la sensación de superioridad que ofrecieron ayer sobre el circuito del pequeño país árabe. Por su parte, Jaime Alguersuari finalizó en una meritoria decimotercera posición, tras ganar tres puestos en la salida; además, se impuso en su duelo particular a Buemi, su compañero en el equipo Toro Rosso. Pedro Martínez de la Rosa tuvo que abandonar sobre el ecuador de la carrera, debido a un problema hidráulico, cuando circulaba decimosegundo.
Fue poco después del ecuador, con la carrera prácticamente estabilizada en sus posiciones de cabeza, cuando llegó el momento culminante de la prueba. El Red Bull del alemán comenzó a perder potencia por un problema en el escape. Alonso y Massa lo aprovecharon para superarle con facilidad. En ese instante se comenzó a comprobar lo que ya se sospechaba: el ritmo de carrera de Alonso era muy superior al del alemán... y al del resto de pilotos, incluido su compañero Massa. El piloto asturiano comenzó el recital y empezó a clavar tiempos como un reloj, ampliando su ventaja sobre el resto hasta alcanzar una distancia sideral, que superó los 16 segundos en la línea de meta. Sólo un detalle: su vuelta rápida en carrera fue casi un segundo más rápida que la de sus perseguidores. Vettel, que además de por el dúo de Ferraris sólo fue superado por Hamilton, quien completó el podio, se defendió como gato panza arriba pese a los problemas mecánicos y finalizó cuarto. Se perfila así como el gran rival del piloto asturiano en la lucha por el título (a la espera de ver cómo evoluciona el McLaren del inglés Lewis Hamilton). Aunque habrá que prestar mucha atención a la fiabilidad del coche de la bebida energética: el bólido ha demostrado ser muy veloz, pero los problemas mecánicos pueden amargarle la temporada al magnífico piloto alemán.
Dolor, mucho dolor
Emoción, éxtasis, remontada y liderato
REAL MADRID 3 - SEVILLA 2
6 de marzo de 2010
El valor de ser un buen equipo
JORNADA 23 DE LIGA
REAL MADRID 6 - VILLARREAL 2
21 de febrero de 2010
Este Real Madrid es un gran equipo. En ocasiones, como anoche en el Bernabéu ante el Villarreal, un grandísimo equipo. Y mucha parte del mérito la tiene su técnico, Manuel Pellegrini. Independentientemente de que el entrenador chileno haya podido cometer errores puntuales a lo largo de la temporada (la cantada de Alcorcón, la inclusión de Diarra en el once titular ante el Lyon...), lo cierto es que ha logrado armar un gran equipo. Un conjunto que sabe a lo que juega. Con la línea defensiva muy adelantada y segura, que domina claramente la posesión girando en torno a un Xabi Alonso que se asocia de lujo con sus pretorianos (especialmente con Granero), con una delantera directa e incisiva que, por si fuera poco, está sobrada de calidad y contundencia. Y eso que a Kaka, pese a sus dos goles de ayer, aún se le espera.
El enorme valor de todo ello es que, pocas veces en los últimos 15 años el Madrid ha contado con un buen equipo, en el más amplio significado de la palabra. La primera temporada de Valdano, varios (bastantes) tramos con Del Bosque...y poco más. La mayor parte de esta última década y media, ha sido una colección de grandes figuras que ganaba partidos por pura inercia, pero que no tenía un plan para afrontar los grandes retos. En muchas ocasiones, como con Capello o Luxemburgo, el plan era cicatero, aburrido, impropio de la grandeza del club. Por eso no se entienden las desproporcionadas críticas de ciertos sectores del madridismo hacia Pellegrini.
Ahora no, ahora el Madrid es una cosa muy seria. Lo ha demostrado con sus grandes victorias en Liga (en Mestalla o Riazor) y, sobre todo, con su regularidad en una competición en la que le aguanta el pulso al todopoderoso y brillante Barça de Guardiola. Y eso, tiene mucho mérito. Es cierto que aún faltan algunos detalles por pulir: en ocasiones el equipo se parte demasiado, en otras se obceca con atacar por el centro, lo que dificulta el asalto a defensas muy cerradas y ordenadas. Pero esos errores son más fáciles de disimular cuando hay un plan colectivo.
El portugués dedicó su tanto a las víctimas de las inundaciones de Madeira
A partir de ahí, sólo hubo un equipo en el campo. El Madrid encerró al Villarreal en su área. Y lo hizo a base de fútbol, de fútbol de alta escuela. Con rápidas e inteligentes combinaciones comandadas por un genial Alonso; vertical y veloz cuando la situación lo requería; alternando las paredes en la frontal del área con las aperturas a las bandas para la llegada de los incisivos laterales (ayer Arbeloa y Marcelo). Así fueron llegando multitud de clarísimas ocasiones. El Madrid marcó el tercero al poco de la reanudación. El Villarreal, en una contra finalizada con una magnífica sucesión de paredes dentro del área, puso el 3-2, incomprensible a todas luces. Al Madrid le dió igual, siguió a lo suyo y con una cascada de fútbol le hizo un seis a los amarillos. Podrían haber sido diez.
Lo cierto es que el Madrid parece andar por la senda correcta y, si enormes despistes como el día del Lyon no lo impiden, debería estar presto para luchar de tú a tú contra los más grandes equipos del continente. Es la ventaja de ser, por fin, un buen equipo.
Este Barça es de otro mundo

Un Madrid incapaz resucita sus fantasmas
O. LYON 1 - REAL MADRID 0
16 de febrero de 2010
El internacional camerunés Jean Makoun anota el único gol del partido.
El Olympique esperaba atrás replegado, ordenado y muy atento, esperando para lanzar temibles contras que sentenciaran definitivamente el partido y quizás la eliminatoria. Higuain estuvo a punto de empatar en una acción aislada, un balón largo que ganó por velocidad, pero Lloris, el joven portero internacional francés, se la desbarató sacando una mano sensacional. Fue la última (y casi única) ocasión del Madrid en toda la segunda parte. Muy poco. Demasiado poco. Pellegrini buscó la reacción haciendo saltar al campo a Benzema, el hijo pródigo de la afición francesa, que regresaba al estadio que le vió nacer. La ovación fue estruendosa. Karim apenas tocó el balón. Cuando lo hizo fue para devolvérselo a sus ex compañeros.
Así pues, el Madrid se verá obligado a remontar en el Bernabeu si no quiere que gran parte de la temporada se vaya al traste. Sería un ridículo de los que hacen época. Para colmo de males Marcelo y Xabi Alonso, que vieron la amarilla, no podrán disputar el partido de vuelta por sanción. Si su equipo juega como hoy, poco importará.
Arbeloa desatasca al Madrid
El Madrid impone su velocidad de crucero
El caso es que he decidido iniciar una serie de crónicas deportivas que abarcarán los acontecimientos deportivos más trascendentes de este 2010. Además, como buen madridista que soy, voy a tratar de hacer una crónica de todos los encuentros del conjunto blanco (aunque no prometo nada). Así juego un poco a ser Segurola, aver si las lee y me ficha para el MARCA. Empiezo la serie con el partido que disputaron ayer Real Madrid y Espanyol en el Santiago Bernabeu.
JORNADA 21 DE LIGA
REAL MADRID 3 - ESPANYOL 0
6 de febrero de 2010
El Real Madrid finiquitó su partido contra el Espanyol con una solvencia que empieza a ser rutinaria. Le bastó media hora de buen juego para despachar a un rival de medio pelo que en ningún momento dió la sensación de poder buscarle las cosquillas. Este Madrid cada día tiene mejor pinta. Pese a la derrota, el partido del Nou Camp supuso un punto de inflexión. Desde entonces, el equipo da la impresión de saber perfectamente a lo que juega. Y, salvo raras excepciones como contra Osasuna en el Reyno de Navarra, lo interpreta con maestría. Ha impuesto una velocidad de crucero con la que navega con paso firme por la Liga. Pese a las dudas de principio de temporada, este equipo ya parece perfectamente capacitado para afrontar retos de calado. Empezando por el apasionante pulso que se adivina contra el Barça en la lucha por el título de Liga.
A ello ha colaborado de forma indiscutible Xabi Alonso. El donostiarra, ya sea acompañado por Lass o en solitario, como en los últimos partidos, gobierna los encuentros con mano de hierro. Además, se encuentra perfectamente secundado por un centro del campo en el que predomina el toque y la calidad. Granero, cada día con más confianza, le aporta al equipo una dosis de capacidad de asociación que el equipo agradece. Mención especial merece el caso de Guti. El 14 volvió a jugar ayer un partido extraordinario. Si decide olvidarse de sus batallas contra el mundo y centrarse en lo que realmente sabe hacer, jugar al fútbol de cine, puede convertirse en un jugador crucial en lo que resta de temporada. Calidad y aptitudes le sobran. La actitud parece que también la ha encontrado.
El Madrid bajó el pistón en la segunda parte y el Espanyol hizo un amago de querer volver a entrar en el partido. Fue en balde. A día de hoy, la diferencia entre uno y otro equipo es sideral. Un dato a destacar es que este Madrid ya ni siquiera parece notar las ausencias. En los últimos partidos le han faltado, por distintos motivos, varios de sus mejores jugadores: pese a las bajas de Pepe, Cristiano Ronaldo, Higuain o Van der Vaart, el equipo ha respondido con solidez y contundencia. En dos semanas vuelve la Champions. Ahí será cuando realmente se verá si este Madrid es, como parece, candidato a todo.

