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La Fórmula Uno también puede ser divertida

¿Qué prefieres: ganar la carrera dominándola de cabo a rabo o trompear en la primera curva, empezar decimoctavo, remontar hasta el cuarto puesto y acabar la prueba por delante de todos tus rivales directos por el título? Nunca sabremos la respuesta, pero a tenor de la cara de satisfacción con la que Fernando Alonso se bajó de su Ferrari, todo indica que el asturiano habría elegido la segunda opción sin dudarlo si alguien le hubiera preguntado antes de empezar la carrera. Y es que, tras dos años de sufrimiento, Alonso disfrutó de lo lindo en el circuito de Albert Park. Como todos los aficionados a la Fórmula Uno, que pudieron contemplar una de las carreras más divertidas y emocionantes que ser recuerdan en las últimas temporadas.

Ya desde los primeros compases se intuía lo que se avecinaba. El GP de Australia comenzó con el cielo amenazando lluvia, la pista mojada y todos los pilotos con neumáticos intermedios. Alonso salió mal: Massa le superó y su monoplaza quedó emparejado con el de Button, que le tocó y le hizo trompear. Con el coche dado la vuelta en mitad de la primera curva, el asturiano observó como, milagrosamente, el resto de bólidos le esquivaban...todos menos el de Michael Schumacher, quien le tocó, dañando su alerón delantero. El alemán tuvo que entrar a boxes a la par que el coche de seguridad entraba a pista debido a un accidente de Kobayashi, que se llevó por delante a Hulkenberg, todo ello todavía en esa misma primera vuelta. La carrera se relanzaba con los dos mejores pilotos de la última década ocupando la cola del pelotón.

Fue en ese instante cuando comenzó el recital de 'Magic'. El asturiano comenzó a remontar posiciones como un poseso, mientras el alemán sufría para recuperar puestos. Entre tanto, Vettel comandaba la carrera, escudado por Kubica, muy beneficiado por la accidentada salida y Massa, tercero. Button fue el primero en arriesgar y cambiar a neumáticos lisos. La apuesta le salió bien al británico y el resto de pilotos copiaron la estrategia, entrando en seguida a boxes. Del baile salió Alonso decimosegundo. Las siguientes vueltas fueron de infarto: los adelantamientos en pista se encadenaban uno tras otro, un fallo mecánico (y van dos de dos) mandaba a Vettel al garaje, Webber no se cansaba tanto de pasar y repasar a Massa (hasta tres veces lo hizo) como de cometer errores que le hacían perder preciosos segundos, Alonso y Hamilton (que salía decimoprimero) se acercaban como una bala a la cabeza de la carrera...y de nuevo volvían a caer gotas de agua sobre el circuito australiano. Cualquier cosa podía pasar.

Fue en ese momento cuando se comprobó que Ferrari va a gozar de una ventaja sustancial durante esta temporada. Mientras la mayoría de coches tenían que entrar por segunda vez a cambiar neumáticos, los dos bólidos rojos aguantaban en pista. Massa y Alonso rodaban tercero y cuarto, con Button y Kubica (quienes tampoco volvieron a entrar) ocupando los dos primeros cajones del podio. Si en años anteriores el objetivo era demorar al máximo posible las entradas a boxes para rodar más vueltas con el depósito vacío y adelantar así al coche precedente, esta temporada parece que la clave va a estar en quién tiene la sangre fría de entrar primero, lo que permite realizar unas cuantas vueltas con el neumático totalmente nuevo y pasar al coche que va delante, que circula más lento porque lleva las gomas más degradadas. Pero, en este caso, se corre el riesgo de tener que volver a entrar una segunda vez a cambiar ruedas...o se goza de la ventaja de no tener que hacerlo. Y en eso, parece que Ferrari le ha ganado la partida al resto de escuderías. Sus dos monoplazas aguantaron más de 50 vueltas con los blandos, mientras que Hamilton o Vettel sí que tuvieron que volver a cambiar ruedas, perdiendo un tiempo precioso. Queda por saber si los bólidos rojos aguantarían toda la carrera sin cambiar las gomas. Todo indica que podría ser así.

La cuestión es que el final de carrera se adivinaba antológico. Con Massa frenando a Alonso (el asturiano no quiso arriesgar y respeto el puesto del brasileño, pese a que su ritmo de carrera era netamente superior) y Hamilton y Webber, con gomas nuevas, restando más de un segundo por vuelta a los Ferraris. A falta de 8 giros para el final, ambos se colocaron a rebufo de Alonso que aguantó con maestría, con las ruedas ya muy degradadas a estas alturas de carrera, todas las embestidas de Hamilton. Como colofón a su carrerón, a falta de dos vueltas para el final, el asturiano realizó una espectacular frenada para evitar que el inglés, que había emparejado su McLaren con su Ferrari, le sobrepasara. Hamilton tuvo que rectificar la trazada y Webber, que circulaba justo detrás, le tocó, yéndose ambos a la hierba. 'Magic' no sólo había logrado defender su posición, sino que relegaba a su íntimo rival quien, pese a todo, también realizó una excelente carrera, a la sexta posición (rebasado por Rosberg en el incidente).

Así, Alonso conserva el liderato del Mundial y sale muy reforzado moralmente de Australia donde, por primera vez en mucho tiempo, se lo volvió a pasar en grande. Para colmo de alegrías para los intereses españoles, Alguersuari logró un magnífico decimoprimer puesto, justo por delante de Pedro de la Rosa, y precedidos ambos por un Michael Schumacher que está muy lejos de ser aquel que un día dominó con puño de hierro el circo de la Fórmula Uno. Además, el piloto indio del Hispania, Karun Changhok, logró finalizar la carrera.

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