La alianza de ZP con ETA debió comenzar, según mis cálculos, en el momento en el que el todavía líder de la oposición contactó con sus dirigentes para convencerles de que ayudaran a los terroristas de Al Qaeda a conseguir los explosivos necesarios para perpetrar los atentados del 11-M. Todo ello con vistas al Golpe de Estado que expulsaría al PP del Gobierno de España.Pero, ¿y por qué iba a estar ETA dispuesta a colaborar con el PSOE? Elemento represor del Estado que, por si fuera poco, les declaró la guerra sucia y asesinó a decenas de sus militantes. Ah, pero esos eran otros tiempos y otros los dirigentes socialistas.
Ahora, el malvado ZP se había hecho con la Secretaría General del antiguo enemigo y su ansia de poder le había llevado a elaborar un minucioso, a la par que cruel, plan. A cambio de la colaboración del Movimiento Nacional de Liberación Vasco, y tras muchos años de lucha infructuosa contra los terroristas, ZP firmaría la rendición incondicional del Estado español, les entregaría su ansiada patria (Navarra incluida, como bien profetizaba el PP, con su aliado de UPN, Miguel Sanz, a la cabeza) y liberaría a sus presos. Todo ello, en agradecimiento a los servicios prestados.
Pero, ¿y las víctimas? ¿Que pasaría con las víctimas de tantos años de sinrazón y sufrimiento? Pues, lógicamente, sufrirían la traición, el abandono y el vilipendio del malvado Ejecutivo socialista, como muy bien dijo en su día Don Mariano I, “El Señalado por el Dedo de Dios”, en aquel memorable Debate sobre el Estado de la Nación.
Ya más en serio, que tampoco quiero cabrearme mucho. Durante este tiempo, hubo también algunos héroes anónimos: como Eduardo Madina, que tuvo la dignidad de no arrancarse en medio del Congreso de los Diputados la pierna de plástico que usará de por vida gracias a sus socios y amigos de ETA, y arrojársela a los dirigentes del PP a la cabeza. También muchos diputados del PSOE, amigos y compañeros de tantos y tantos socialistas asesinados por la banda terrorista, que tuvieron la sangre fría de no acercarse, bate en mano, a los escaños de los diputados Populares para explicarles un par de cositas. ¡Joder, y luego dicen que la izquierda no es civilizada!
Otro detalle más, ¿cómo se puede ser tan sinvergüenza de decir lo que dijeron algunos dirigentes del PP por esas fechas, teniendo en cuenta que ellos llegaron al Gobierno en 1996 de la mano de, al loro... ¡el PNV de Xabier Arzallus!? Y no, no hablo del actual Partido Nacionalista Vasco de Iñigo Urkullu (anteriormente dirigido por el dignísimo Josu Jon Imaz), que critica e incluso insulta habitualmente a ETA. Hablo del dirigente que poco menos que justificaba los actos de la banda y que acabó casi compadreando con ellos en el Pacto de Lizarra. Por suerte para todos, ahí están las hemerotecas.
Pero, ¿y las víctimas? ¿Que pasaría con las víctimas de tantos años de sinrazón y sufrimiento? Pues, lógicamente, sufrirían la traición, el abandono y el vilipendio del malvado Ejecutivo socialista, como muy bien dijo en su día Don Mariano I, “El Señalado por el Dedo de Dios”, en aquel memorable Debate sobre el Estado de la Nación.
Ya más en serio, que tampoco quiero cabrearme mucho. Durante este tiempo, hubo también algunos héroes anónimos: como Eduardo Madina, que tuvo la dignidad de no arrancarse en medio del Congreso de los Diputados la pierna de plástico que usará de por vida gracias a sus socios y amigos de ETA, y arrojársela a los dirigentes del PP a la cabeza. También muchos diputados del PSOE, amigos y compañeros de tantos y tantos socialistas asesinados por la banda terrorista, que tuvieron la sangre fría de no acercarse, bate en mano, a los escaños de los diputados Populares para explicarles un par de cositas. ¡Joder, y luego dicen que la izquierda no es civilizada!
Otro detalle más, ¿cómo se puede ser tan sinvergüenza de decir lo que dijeron algunos dirigentes del PP por esas fechas, teniendo en cuenta que ellos llegaron al Gobierno en 1996 de la mano de, al loro... ¡el PNV de Xabier Arzallus!? Y no, no hablo del actual Partido Nacionalista Vasco de Iñigo Urkullu (anteriormente dirigido por el dignísimo Josu Jon Imaz), que critica e incluso insulta habitualmente a ETA. Hablo del dirigente que poco menos que justificaba los actos de la banda y que acabó casi compadreando con ellos en el Pacto de Lizarra. Por suerte para todos, ahí están las hemerotecas.

4 comentarios:
Conviene, cada vez que se acercan procesos electorales, echar mano del cuaderno en el que se hayan ido apuntando las actuaciones de cada agente político durante el curso. Como si fuesemos sus profesores en la evaluación: poner nota y decidir en consecuencia.
Aquí, la Sra. Felicidad, se dedicó a escanear y recordar en 2.006 la prensa de 1.998 que algunos pretendían olvidar cuando se dedicaron a torpedear todo lo que pudieron la posibilidad de tener un fin pacífico del terrorismo.
Que, cuidado, no digo que no se consiguiera por su culpa. La culpa del fin del proceso de negociaciones para el desarme fue de los descerebrados asesinos de E.T.A. y la mal autodenominada "izquierda abertzale" o "izquierda revolucionaria socialista vasca". Demasiados adjetivos para el viejo estalinismo.
Lo que digo es que los torpedeadores, sin ser responsables directos del fracaso del proceso de paz, no ayudaron en nada a su buen fin. Y eso es inaceptable desde el punto de vista político y excede lo meramente partidista.
Cordialmente,
Qué fatla de tacto ironizar sobre cómo ZP está destruyendo España... Me deja atónito
Por suerte (o por desgracia) la ironía es una de mis escasas armas, ya que detesto las de fuego, para expresar mi desencanto. Creo que, además de ironía, aporto argumentos, muchos de ellos de peso.
Me parece que lo realmente grave (y por eso me he decidido a escribir esta serie de posts) no es que yo, un insignificante ciudadano, ironize acerca de cómo ZP está destruyendo España (algo, cuanto menos, más que discutible). Lo verdaderamente grave es que los dirigentes del principal partido de oposición hayan dicho, completamente en serio (o al menos lo parecía), la enorme cantidad de barbaridades que han venido repitiendo durante los últimos 10 años.
Acusar al presidente de tu país de compadrear con terroristas, propiciar un golpe de estado o fomentar la balcanización del Estado es, cuando menos, una irresponsabilidad de proporciones extraordinarias.
En cualquier caso, gracias por su comentario y le recomiende que no se pierda los siguientes capítulos de la serie. Van a ser de los que ponen los pelos de punta.
SrM si todos actuaramos como tu propones, probablemente tendríamos, no solo un país (y un mundo) mucho mejor, sino también unos políticos más decentes y a la altura de las circunstancias.
Por desgracia, estoy a punto de perder toda esperanza...
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