Échate a un lado de la cama cariño. Me gusta que me abraces, de verdad, me encuentro genial contigo, pero es que no me dejas dormir bien. Me das calor. Me agobias. Necesito mi propio espacio. Mi independencia. Y así día tras día. Pero ya nunca más volveré a pedirte que te vayas al otro lado de la cama. Ayer discutimos por una tontería, otra más, y hoy te has ido. Para siempre. Echo de menos tus abrazos. Te extraño. Te amo. Pero ya no volverás a mi cama. Ya es demasiado tarde.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario