Bueno, pues después de unos intensísimos días, en los que parece que por fin el pueblo (al menos parte del pueblo) ha despertado de su letargo, vamos a hacer resumen de la situación.
En primer lugar, quiero expresar mi firme intención de no volver a malgastar mis fuerzas ni mi tiempo en defender desde este blog las políticas del PSOE. Como ya he dicho en numerosas ocasiones, creo que los miembros de ese partido son mejores personas y se preocupan más del bien común que los del PP, y creo que es totalmente injusto que se le acuse de todos los males de este país, así como que el PP quiera aprovechar la crisis de forma oportunista cuando fueron ellos los que sentaron las bases del desastre. Pero en lo que realmente importa, es decir, la regeneración del sistema y la construcción de una democracia real, a día de hoy el PSOE no se acerca ni por asomo a lo que desde las calles se está pidiendo. Es más, ese partido ha contribuido decisivamente a viciar el sistema y a alejarlo de los ciudadanos. No me vale el todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Así que, desde ahora mismo, todas mis energías van destinadas a lograr un sistema realmente democrático en España, es decir, a apoyar, mejorar, desarrollar, expandir y, finalmente, lograr la legitimación en las urnas de las propuestas del movimiento 15-M.
Vamos primero con un rápido análisis de los resultados electorales. En primer lugar, no entiendo que se haga una lectura exclusivamente a nivel nacional de los resultados. En estas elecciones se eligen los alcaldes de los pueblos y no creo que los habitantes de pueblos pequeños o medianos piensen en Zapatero cuando votan cuál de sus vecinos quieren que sea el alcalde. Otra cosa es en las ciudades, donde si puede tener más influencia el contexto político nacional, pero aún así, en muchos casos, ese voto tampoco responde a esa lógica. Solo con decir que yo estuve a punto de votar a Gallardón en las municipales de 2007 (y si Aznar no hubiera aparecido la última semana de la campaña diciendo que quien no votara al PP estaba votando a favor de que ETA estuviera en las instituciones, juro que lo hubiera hecho) queda todo dicho. En cualquier caso, está claro que el PP es el claro ganador, lo que demuestra que es el partido más fuerte, pero no que su ideología, lo que podríamos llamar derecha, se haya impuesto, ya que su porcentaje de votos apenas aumenta respecto a las anteriores municipales, pese al hundimiento del PSOE. Además, hay que tener en cuenta que ese porcentaje que ha perdido el PSOE se ha ido mayoritariamente a partidos de izquierdas (por llamarlos de alguna manera, creo que ya he explicado en anteriores post la alergia que les tengo a estos palabros).
Pero, lo más importante, para mí, es que la suma PP-PSOE ha perdido 6,2 puntos porcentuales respecto a las pasadas elecciones municipales. El PSOE se ha hundido, descendiendo un 7,5%, pero el PP solo suma un 1,3%. Del millón y medio de votos que ha perdido el PSOE y de los 730.000 votantes más que ha habido respecto a 2007, el PP solo ha recogido 550.000, es decir, menos del 25%. Por otro lado, resaltar que los resultados reales de estas elecciones sobre el total de convocados a las urnas es: Abstención: 33%, PP 24%, PSOE 18%, Otros 14%, IU 4%..., es decir que la suma PP-PSOE solo suma el 42% de los ciudadanos con derecho a voto. Esclarecedor.
Lo único que hace falta ahora es concienciar a esos ciudadanos de que deberían ejercer, en un sentido u otro, su voto. Que millones de españoles estuvieron luchando durante décadas para que ellos tuvieran ese derecho y que si no se ven representados por el sistema o por los partidos, también el voto es un cauce para demostrarlo. Desde luego, quedándose en casa no colaboran a nada y, en mi opinión, les desacredita para criticar a los representantes elegidos.
Vamos primero con un rápido análisis de los resultados electorales. En primer lugar, no entiendo que se haga una lectura exclusivamente a nivel nacional de los resultados. En estas elecciones se eligen los alcaldes de los pueblos y no creo que los habitantes de pueblos pequeños o medianos piensen en Zapatero cuando votan cuál de sus vecinos quieren que sea el alcalde. Otra cosa es en las ciudades, donde si puede tener más influencia el contexto político nacional, pero aún así, en muchos casos, ese voto tampoco responde a esa lógica. Solo con decir que yo estuve a punto de votar a Gallardón en las municipales de 2007 (y si Aznar no hubiera aparecido la última semana de la campaña diciendo que quien no votara al PP estaba votando a favor de que ETA estuviera en las instituciones, juro que lo hubiera hecho) queda todo dicho. En cualquier caso, está claro que el PP es el claro ganador, lo que demuestra que es el partido más fuerte, pero no que su ideología, lo que podríamos llamar derecha, se haya impuesto, ya que su porcentaje de votos apenas aumenta respecto a las anteriores municipales, pese al hundimiento del PSOE. Además, hay que tener en cuenta que ese porcentaje que ha perdido el PSOE se ha ido mayoritariamente a partidos de izquierdas (por llamarlos de alguna manera, creo que ya he explicado en anteriores post la alergia que les tengo a estos palabros).
Pero, lo más importante, para mí, es que la suma PP-PSOE ha perdido 6,2 puntos porcentuales respecto a las pasadas elecciones municipales. El PSOE se ha hundido, descendiendo un 7,5%, pero el PP solo suma un 1,3%. Del millón y medio de votos que ha perdido el PSOE y de los 730.000 votantes más que ha habido respecto a 2007, el PP solo ha recogido 550.000, es decir, menos del 25%. Por otro lado, resaltar que los resultados reales de estas elecciones sobre el total de convocados a las urnas es: Abstención: 33%, PP 24%, PSOE 18%, Otros 14%, IU 4%..., es decir que la suma PP-PSOE solo suma el 42% de los ciudadanos con derecho a voto. Esclarecedor.
Lo único que hace falta ahora es concienciar a esos ciudadanos de que deberían ejercer, en un sentido u otro, su voto. Que millones de españoles estuvieron luchando durante décadas para que ellos tuvieran ese derecho y que si no se ven representados por el sistema o por los partidos, también el voto es un cauce para demostrarlo. Desde luego, quedándose en casa no colaboran a nada y, en mi opinión, les desacredita para criticar a los representantes elegidos.
En breve, análisis del movimiento 15-M.

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