Ayer fue un día malo para mi. Se juntaron algunos disgustillos personales con la vergüenza de observar cómo, pese a hacerse públicas las pruebas irrefutables (o casi, yo sí que ya no pongo la mano en el fuego por nadie... a ver si aprende Cospedal de mi) de que nuestros gobernantes nos roban en nuestra puta cara, la gente no sale a las calles a montar una revolución que deje a la francesa a la altura del betún. Así que decidí que había que encontrarle un aspecto positivo al día. Y lo encontré. Vaya si lo encontré. A partir del día de ayer he añadido un nuevo ídolo a mi no muy numerosa lista de ellos. A partir de ahora, junto a Raúl (7), Rafa Nadal, Fernando Alonso, Freddie Mercury o Robe Iniesta, se encontrará para siempre la imponente figura del "honorable" Luis Bárcenas.
No es que el personaje en cuestión sea un ejemplo de nada (al menos no de nada bueno), pero yo de mayor quiero ser como él. El tío se lo ha montado para hacer y deshacer como ha querido durante 20 años en el PP, poseer en Argentina una finca de 30.000 hectáreas, el equivalente a 30.000 campos de fútbol, lograr forjar una fortuna de 22 millones de euros y... tachán... conseguir regularizarla pagando tan solo 1,4 millones (los 22 millones le generaban en Suiza unos intereses anuales de un millón, así que el negocio es, como poco, más que redondo).
Pero no, no es por todas estas cosas por las que he elevado a los altares al señor Bárcenas. Lo que ha hecho que se gane para siempre un lugar en mi corazón ha sido... su cinismo. Sí, sí, habeis leido bien, he dicho su cinismo. Pero eso es algo malo, pensareis. Bueno, tal vez en la mayoría de los casos lo sea, pero en este, claramente, NO. Para empezar, porque es un cinismo que se merecen los que lo están (y lo van a seguir) sufriendo y, segundo, porque reúne unas dosis de sentido del humor e ironía que ríanse ustedes de Martes y Trece en sus mejores tiempos.
Me explico: el comunicado hecho público ayer por el ya por mi para siempre idolatrado Luis Bárcenas ha seguido el siguiente modus operandi.
Vale, que vosotros no habeis recibido dinero en negro, pues entonces yo tampoco he elaborado ninguna contabilidad paralela y, por supuesto, si yo no he elaborado ningún documento relativo a ese dinero, lógicamente tampoco he podido ser yo el que le filtre esos documentos al diario 'El País' ya que, como todos estamos de acuerdo, nada de esto existe. Y luego, en el colmo de la grandiosidad, finaliza dicho comunicado con un: "Deseo dejar por último expresa constancia de mi profundo pesar por el injusto daño que se quiere hacer con estas falsas informaciones a personas que, con Mariano Rajoy al frente, siempre me han demostrado una altura moral, profesional y personal, intachables". Magnífico. Genial. Brillante. Memorable. Monumental. Legendario. Se me acaban los adjetivos.
Y bueno, esta viene a ser a grandes rasgos la explicación de por qué, cuando mis nietos me pregunten en un futuro muy lejano: "Abuelito, ¿por qué tienes en tu habitación la foto de ese señor tan feo?", yo les contestaré "Niños, porque ese señor, simplemente, es Dios".
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1 comentarios:
El señor Bárcenas es el ejemplo perfecto de la mentalidad reinante en este nuestro estado putrefacto, es el icono de millones de almas perdidas, que solo conciben el individualismo como estado natural del ser humano, que han enterrado sus sueños colectivos en lo mas profundo de su ser, casi olvidado.
Para colmo la concepción del individuo es de aquel que va por lo suyo, que es lobo para sus iguales, casi me atrevería decir que el icono de esta sociedad es la del sicópata, un ser incapaz de sentir algo por los demás, incapaz de ponerse en la piel de aquellos que están muriendo de hambre o rebuscan en las basuras a su alrededor, y claro, con esos modelos seguiremos hundiéndonos no queda otra.
Cambiando de tema yo si fuera tu pondría su foto en la pared, encima de una diana, así por lo menos esos días frustrados ya tienes algo gratificante por hacer y es que nadie dijo que salirse del rebaño fuera fácil, pero es posible.
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