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Así destruyó ZP España. Capítulo 1: el Golpe de Estado

Como ya anuncié hace unos días, comienzo aquí una serie de post que irán desgranando y analizando como el malvado ZP destruyó, en sólo seis años, la maravillosa herencia que le había dejado (en realidad no se la dejó, sino que se la robaron) el Partido Popular. Empezaremos remontándonos a los orígenes del desastre: el fatídico 11 de marzo del año 2004. Así destruyó ZP España...

Y así lo contarán los libros de Historia en un futuro mejor, donde el buengobierno del Caudillo Jiménez Losantos guiará nuestros ilustrados pasos hacia un futuro mucho mejor.

Todo comenzó con el Golpe de Estado, programado y ejecutado por el líder de la oposición radical-comunista, previamente conocido como ‘Bambi’, en connivencia con sus secuaces de ETA y de Al Qaeda. Aquel 11 de marzo de 2004 todo estaba preparado para que la operación contra el mejor Gobierno de la Historia de este país desde tiempos de los Reyes Católicos, triunfara por todo lo alto. Y eso que, pese al tremendo golpe infligido a la Grande y Gloriosa Patria, la cosa ni siquiera se acercó a lo que realmente pretendían las hordas radical-comunistas: los planes de ZP consistían, no solo en provocar el mayor número de víctimas en aquellos malditos trenes, sino en derrumbar la estación de Atocha, enterrando bajo sus escombros al máximo número posible de personas.

Una vez en el poder, aunque sólo de forma provisional (pues los grandes estadistas, Don José María Aznar y Monseñor Ángel Acebes, aún ocupaban sus puestos de mando a la espera del traspaso de poderes), y en estrecha colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (que también habían colaborado en el Golpe de Estado), el nuevo Gobierno radical-comunista logró...¡ojito al dato!:

1) que los GEO introdujeran sigilosamente (aunque a plena luz del día) en el piso de Leganés los cadáveres, previamente ejecutados, de algunos de los ingenuos integrantes de Al Qaeda.

2) convencer a este mismo cuerpo de élite de la policía para que mataran a su compañero de operaciones, Francisco Javier Torronteras –y aquí sí que hago un serio y prolongado paréntesis en lo que respecta a la ironía del Blog para nombrar, con todo el respeto que se merece, a este gran hombre, el único héroe de verdad de toda esta historia-, con el fin de dotar de mayor credibilidad a la teoría del suicidio de los terroristas. Y, por si fuera poco...

3) propiciar la huida del país del resto de terroristas, aquellos a los que no habían podido ejecutar, para que no contaran toda la verdad de lo que había pasado.

Así lo descubrieron y publicaron durante los años siguientes los únicos reductos de independencia, objetividad y democracia que el malvado ZP aún no había conseguido liquidar: el diario ‘El Mundo’ y las cadenas de radiodifusión COPE y Libertad Digital. Eso sí, siempre con los valiosos testimonios de algunos diputados del PP. Y, como todos los españoles sabemos, así quedó sobradamente probado en la sentencia del juicio del 11-M.

2 comentarios:

-_- dijo...

Para esto, que roza si no traspasa la ilegalidad, han aprovechado "algunos" medios de "información", la libertad de expresión, información y prensa de la que disfrutamos.

Libertad que era distinta en el Gobierno anterior, el Gobierno Aznar, por cierto. Que les pregunten sobre esto último p.ej. a los señores Pepe Navarro (La sonrisa del pelícano), Gran Wyoming (Caiga quien caiga), o, incluso a la periodista en aquel momento colaboradora del "periodista" Urdaci, (creo que) entonces Director de informativos de T.V.E.-1, y hoy Princesa de Asturias.

Bien por la libertad de prensa, de información y expresión. Mal por la falta de lealtad institucional de muchos "periodistas" y empresarios de la "información". Algunos han tirado a la basura casi todo el prestigio que se ganaron cuando informaban sobre los G.A.L. Y da mucha lástima que en aquel momento estuviesen a la altura de las circunstancias para después caer en el lodazal cainita y grotesco al que se han arrojado.

Cordialmente,

Sergipi dijo...

A este respecto, señalar la dignidad con la que actuó ABC. Pese a que su línea editorial está en las antípodas de mi pensamiento político, no sólo dieron un ejemplo de decencia y respeto democrático, sino que lo hicieron a costa de perder muchos lectores (y supongo que mucho dinero), frente a la ofensiva de la ultraderecha radical que convenció, según las encuestas...¡a un 30% de los votantes del PP! de que todo aquello era cierto.

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