IMÁGENES DEL AUTOBÚS DE VUELTA, QUE DISPONÍA DE CINTURONES DE SEGURIDAD
IMÁGENES DEL AUTOBÚS DE IDA, EN LAS QUE SE PUEDE APRECIAR CLARAMENTE COMO LOS CINTURONES DE SEGURIDAD BRILLAN POR SU AUSENCIA
PIENSO, LUEGO ESCRIBO
IMÁGENES DEL AUTOBÚS DE IDA, EN LAS QUE SE PUEDE APRECIAR CLARAMENTE COMO LOS CINTURONES DE SEGURIDAD BRILLAN POR SU AUSENCIA
Los jugadores del Saunier Duval celebran su histórico triunfo

El Rey de la Fórmula 1 regresó ayer a la élite por todo lo alto. Como sólo los más grandes campeones pueden hacerlo. No hablamos de Michael Schumacher, sexto ayer en el circuito de Bahrein, cuyo tiempo ya pasó, sino de Fernando Alonso, quien, tras dos años de penurias en Renault, dispone al fin de un coche a la altura de su condición. Un coche con el que tendrá la oportunidad de elevar su leyenda a la altura de la del Kaiser. Y es que, el binomio Ferrari-Alonso amenaza con dominar con puño de hierro la competición en los próximos años, tal fue la sensación de superioridad que ofrecieron ayer sobre el circuito del pequeño país árabe. Por su parte, Jaime Alguersuari finalizó en una meritoria decimotercera posición, tras ganar tres puestos en la salida; además, se impuso en su duelo particular a Buemi, su compañero en el equipo Toro Rosso. Pedro Martínez de la Rosa tuvo que abandonar sobre el ecuador de la carrera, debido a un problema hidráulico, cuando circulaba decimosegundo.
Fue poco después del ecuador, con la carrera prácticamente estabilizada en sus posiciones de cabeza, cuando llegó el momento culminante de la prueba. El Red Bull del alemán comenzó a perder potencia por un problema en el escape. Alonso y Massa lo aprovecharon para superarle con facilidad. En ese instante se comenzó a comprobar lo que ya se sospechaba: el ritmo de carrera de Alonso era muy superior al del alemán... y al del resto de pilotos, incluido su compañero Massa. El piloto asturiano comenzó el recital y empezó a clavar tiempos como un reloj, ampliando su ventaja sobre el resto hasta alcanzar una distancia sideral, que superó los 16 segundos en la línea de meta. Sólo un detalle: su vuelta rápida en carrera fue casi un segundo más rápida que la de sus perseguidores. 
JORNADA 23 DE LIGA
REAL MADRID 6 - VILLARREAL 2
21 de febrero de 2010
Este Real Madrid es un gran equipo. En ocasiones, como anoche en el Bernabéu ante el Villarreal, un grandísimo equipo. Y mucha parte del mérito la tiene su técnico, Manuel Pellegrini. Independentientemente de que el entrenador chileno haya podido cometer errores puntuales a lo largo de la temporada (la cantada de Alcorcón, la inclusión de Diarra en el once titular ante el Lyon...), lo cierto es que ha logrado armar un gran equipo. Un conjunto que sabe a lo que juega. Con la línea defensiva muy adelantada y segura, que domina claramente la posesión girando en torno a un Xabi Alonso que se asocia de lujo con sus pretorianos (especialmente con Granero), con una delantera directa e incisiva que, por si fuera poco, está sobrada de calidad y contundencia. Y eso que a Kaka, pese a sus dos goles de ayer, aún se le espera.
El enorme valor de todo ello es que, pocas veces en los últimos 15 años el Madrid ha contado con un buen equipo, en el más amplio significado de la palabra. La primera temporada de Valdano, varios (bastantes) tramos con Del Bosque...y poco más. La mayor parte de esta última década y media, ha sido una colección de grandes figuras que ganaba partidos por pura inercia, pero que no tenía un plan para afrontar los grandes retos. En muchas ocasiones, como con Capello o Luxemburgo, el plan era cicatero, aburrido, impropio de la grandeza del club. Por eso no se entienden las desproporcionadas críticas de ciertos sectores del madridismo hacia Pellegrini.
Ahora no, ahora el Madrid es una cosa muy seria. Lo ha demostrado con sus grandes victorias en Liga (en Mestalla o Riazor) y, sobre todo, con su regularidad en una competición en la que le aguanta el pulso al todopoderoso y brillante Barça de Guardiola. Y eso, tiene mucho mérito. Es cierto que aún faltan algunos detalles por pulir: en ocasiones el equipo se parte demasiado, en otras se obceca con atacar por el centro, lo que dificulta el asalto a defensas muy cerradas y ordenadas. Pero esos errores son más fáciles de disimular cuando hay un plan colectivo.
El portugués dedicó su tanto a las víctimas de las inundaciones de Madeira
A partir de ahí, sólo hubo un equipo en el campo. El Madrid encerró al Villarreal en su área. Y lo hizo a base de fútbol, de fútbol de alta escuela. Con rápidas e inteligentes combinaciones comandadas por un genial Alonso; vertical y veloz cuando la situación lo requería; alternando las paredes en la frontal del área con las aperturas a las bandas para la llegada de los incisivos laterales (ayer Arbeloa y Marcelo). Así fueron llegando multitud de clarísimas ocasiones. El Madrid marcó el tercero al poco de la reanudación. El Villarreal, en una contra finalizada con una magnífica sucesión de paredes dentro del área, puso el 3-2, incomprensible a todas luces. Al Madrid le dió igual, siguió a lo suyo y con una cascada de fútbol le hizo un seis a los amarillos. Podrían haber sido diez.
Lo cierto es que el Madrid parece andar por la senda correcta y, si enormes despistes como el día del Lyon no lo impiden, debería estar presto para luchar de tú a tú contra los más grandes equipos del continente. Es la ventaja de ser, por fin, un buen equipo.

El internacional camerunés Jean Makoun anota el único gol del partido.
El Olympique esperaba atrás replegado, ordenado y muy atento, esperando para lanzar temibles contras que sentenciaran definitivamente el partido y quizás la eliminatoria. Higuain estuvo a punto de empatar en una acción aislada, un balón largo que ganó por velocidad, pero Lloris, el joven portero internacional francés, se la desbarató sacando una mano sensacional. Fue la última (y casi única) ocasión del Madrid en toda la segunda parte. Muy poco. Demasiado poco. Pellegrini buscó la reacción haciendo saltar al campo a Benzema, el hijo pródigo de la afición francesa, que regresaba al estadio que le vió nacer. La ovación fue estruendosa. Karim apenas tocó el balón. Cuando lo hizo fue para devolvérselo a sus ex compañeros.
Así pues, el Madrid se verá obligado a remontar en el Bernabeu si no quiere que gran parte de la temporada se vaya al traste. Sería un ridículo de los que hacen época. Para colmo de males Marcelo y Xabi Alonso, que vieron la amarilla, no podrán disputar el partido de vuelta por sanción. Si su equipo juega como hoy, poco importará.
La alianza de ZP con ETA debió comenzar, según mis cálculos, en el momento en el que el todavía líder de la oposición contactó con sus dirigentes para convencerles de que ayudaran a los terroristas de Al Qaeda a conseguir los explosivos necesarios para perpetrar los atentados del 11-M. Todo ello con vistas al Golpe de Estado que expulsaría al PP del Gobierno de España.
Desconozco cuáles son los mecanismos cerebrales que nos empujan en esta dirección. Creo que, en cierta parte, viene provocado por un sentimiento de derrota cuando creemos o percibimos que alguien se ha impuesto (o, sencillamente, ha tratado de hacerlo) sobre nosotros. Nos sentimos en cierta parte humillados cuando, en mi opinión, no debería ser así en absoluto. A fin de cuentas, lo más lógico (yo diría que lo seguro) en una discusión, es que las dos personas estén (al menos parcialmente) equivocadas. ¿Es la culpa de una sociedad que parece sólo valorar al ganador (o al guapo, o al triunfador) o algo innato al ser humano? Lo desconozco.